El día menos pensado, te ataca la psicología: La fluidez del Giro (II)

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Foto: Bettini / Movistar Team

Las tres grandes son muy diferentes entre sí, no sólo porque se corran en distintos países y tengan un pelotón distinto, sino por la forma en la que el equipo Movistar Team las plantea.

El director deportivo al frente del equipo, en el Giro de Italia, fue Chente García Acosta. Representó una squadra que a nivel de cohesión, equipo y liderazgo fueron muy envidiables, en comparación con el Movistar Team del Tour y de la Vuelta a España. El corredor Jose Joaquín Rojas lo recalca al referirse que en el Giro estaban “los ocho como una piña”, y el propio Chente confiesa, que “hacía tiempo que no veía esto en un equipo”. Todo eso, que luego faltó en las otras dos grades, es muy positivo, ya que como bien dice Landa, sentir que ”nos juntamos un grupo de amigos”, hace que se convierta, como más tarde añade Carapaz, en una experiencia “especial porque hubo sincronía. Parecía que había estado escrito ya”. (El día menos pensado, te ataca la Psicología: El Tour del grupo Movistar (III)) / (El día menos pensado, te ataca la psicología: La Vuelta autoritaria (IV)) / (El día menos pensado, te ataca la psicología: Conclusiones (y V))

No hay mayor habilidad mental que llevar a cabo un esfuerzo de manera fluida o aparentemente fácil, acompañado de un grupo de personas que comparten mismos intereses, objetivos, emociones y valores. En ese marco, la gestión de personas es un hándicap que ha de ser entrenado, donde la psicología cobra un protagonismo importante. Con el ejemplo de Chente, entenderéis a qué me refiero. El director confiesa que “soy un pelma por la radio y sé que igual es hasta molesto”, dejando visible la falta de desarrollar la comunicación asertiva y la escucha. Alguien como él, siendo director deportivo de un equipo, no debería actuar en función de lo que él necesita ser en cada momento, debe de analizar y saber qué comunicación es la más adecuada y efectiva para cada corredor y aplicarla.

Es un trabajo de conocer a la persona, a cada corredor, para saber cómo es la comunicación más efectiva con cada uno. También se negocian los límites comunicativos mediante anclajes. Un anclaje consiste en asociar un estímulo sensorial (verbal, visual, auditivo o kinestésico) con un estado interno. En este caso ambas partes consensúan el uso del mismo, previamente a su aplicación y se evita de esta forma, que Chente se defina en algunos momentos como un pelma.

Otro ejemplo de ello es lo que ocurre en la contrarreloj de la novena etapa del Giro, cuando Chente no ve desde el coche la curva y eso hace que Landa casi se caiga y pierda más tiempo del que ya llevaba perdido en la general. Son cosas que pueden pasar, también los directores son humanos, pero esa frase que dice Chente de que “aquello fue un mazazo gordo para mí, estuve días dando vueltas a eso”, es una pena que lo tuviera que digerir solo. En ese caso, tener al lado a un psicólogo puede facilitar la gestión de las emociones como la culpa, la rabia, el enfado o la tristeza.  Y en esa misma línea, escucharle a alguien como Mikel que la vivencia de aquella etapa fuera “una contrarreloj en la que mi cabeza sólo había pensamientos negativos y fue un día complicado”, refleja la falta del entrenamiento mental, y como ésta puede perjudicar de una manera incontrolable.

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Foto: Movistar Team

Los pensamientos son parte de la triada psicológica: emociones + pensamientos = conducta. Por eso, uno debe detectar que siente y piensa para evaluar su manera de ser. Tanto uno como otro, si no se trabajan y se conocen de dónde nacen, qué creencias han generado y en qué momentos se convierten en limitadores o potenciadores, es más difícil que uno pueda llegar a controlarlos. Es algo que si no tiene una preparación mental previa difícilmente lo gestiona el individuo. Además son de los que “sin querer” surgen en momentos de presión. Mikel, por cómo lo describe, no tenía control de su mente y eran los pensamientos los que dirigían su competición. Para manejar cognitivamente dicha situación, debe existir previamente un trabajo psicológico potente para que cuando se tenga un dorsal en la espalda dicho entrenamiento marque la diferencia y uno pueda controlar los inputs distractores que su mente le provoca.

La etapa 14 del Giro es la etapa de Courmayeur que gana Carapaz y en la que además se sitúa líder de la clasificación general. Es ahí donde nace ese cambio de roles entre Landa y el ecuatoriano. No es fácil para el vasco digerir que el joven del equipo está más fuerte que él: “Yo seguía teniendo mi ego y quería seguir haciendo un buen Giro, pero en ningún momento quería perjudicar al equipo”. Esa muestra de humanidad, tragándose su orgullo como líder que acudía a la ronda italiana, facilita mucho las cosas al equipo y al director, ya que tal y como dice Chente “hablé con Mikel y enseguida entendió que Richard iba mejor que él”.

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Foto: Giro Italia

Esas conversaciones son muy cautelosas y las suelo trabajar desde el desarrollo de las habilidades comunicativas y directivas con los y las responsables de un equipo de personas. Landa lo hace muy bien asumiendo la realidad con todo lo que ello supone para él: “Está un poco la ambición personal de querer estar en el pódium, pero bueno eso es un poco más secundario”. Pero que asuma que un compañero es más fuerte que él no significa que él no necesite apoyo a nivel cognitivo y emocional para poder aceptar la situación y adaptarse a los nuevos retos que la carrera le puede proponer. Ese reajuste de objetivos y de rol, normalmente, suele ser muy complicado, ya que el carácter de la persona hace que sea más fácil o más difícil que uno admita el lugar que la propia carretera le ha marcado o que las decisiones del equipo lo han recolocado.

Al otro lado del intercambio de roles de liderazgo se coloca Richard Carapaz, convirtiéndose en la persona que debe defender la maglia rosa y representar a su equipo. Al contrario que a él, hay personas que se sienten, ante la misma situación, incapaces de gestionar dicha responsabilidad, debido a que no sólo sirve mover un buen puñado de vatios y ser el que menos tiempo pierde en la general, sino que entra en juego el factor psicológico. Ser el defensor de la maglia rosa supone un desgaste tanto físico como cognitivo, que tal y como lo define Jacobo Díaz (responsable de comunicación y márketing) va más allá del rendimiento activo de la etapa: “Tener que atender a la prensa, subir al podio, de nuevo tener prensa, terminar e ir al control antidopaje… Son casi dos horas en cada postetapa que no estás centrado en la recuperación para el siguiente día, y eso merma su descanso”. Por lo tanto, un acontecimiento más a tener en cuenta para valorar la integración de la preparación mental.

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Foto: Dario Belingheri/BettiniPhoto

El episodio final del Giro termina mostrándonos la cena de la celebración del equipo tras la contrarreloj final de Verona, donde Landa finalmente no consigue subir al pódium, por tan sólo 8 segundos. En lo que a la cena se refiere, son importantes las palabras del discurso del ganador final de la ronda italiana ya que vuelve a galardonarse como líder al dirigirse a los suyos con éstas palabras: “Se ha escrito mi apellido, pero que sepan que es de todos. Yo no os voy a olvidar nunca a ninguno de ustedes. Que sepan que es de todos, no solo mío, es de todos”. Al mismo tiempo, a nivel personal, comenta que “ahora me queda disfrutarlo y asimilarlo”. Esa última palabra es de gran peso, debido a que a veces se trabaja tanto y tan duro por conseguir un objetivo que cuando se alcanza, algunos y algunas no lo suelen saber digerir, ya que experimentan emociones contradictorias como frialdad, en un momento que se supone que debe ser eufórico y lleno de alegría.

Por último, nos muestran a Mikel poniéndose de pie, y emocionado, compartiendo unas palabras hacia el ganador y hacia su equipo: “Solo me das envidia, envidia sana, así que resumiendo, pues hace tiempo que me di cuenta que quizás no pueda coleccionar muchos trofeos (le cuesta mirar al trofeo), pero sí que voy a coleccionar muchas experiencias y buenos recuerdos. Y este Giro creo que ha sido uno de los más emotivos y más intensos en mi carrera así que gracias por todo”. Se le ve dolido y algo cabizbajo, quizás por algo que también lo menciona en alguno de los episodios Pablo Lastras: “No sé por qué ese baile de equipos de un lado para el otro. Va buscando liderar aquí, allí y al final no lidera nada”.

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Foto: LaPresse – D’Alberto / Ferrari / Paolone / Alpozzi

Mi opinión es que liderar, sí lidera, si no, no calaría en las personas de su entorno en la manera en la que le definen sus compañeros. Pero, ahora bien, arrastrar temporadas sin resultados que correspondan a lo que se espera de él puede ser una mochila que empieza a pesarle mucho. Ese peso no deja de ser una presión (bien interna bien externa) que ojalá no la viva nunca como una amenaza, debido a que puede acarrearle un estado de frustración y desmotivación que lo bloqueen. Lo suyo sería que lo aprecie como un desafío, que le avive la ilusión de retarse, le genere mayor ambición y no le distancie del para qué suyo interno.

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Próximas entregas:

  • El día menos pensado, te ataca la Psicología: El Tour del grupo Movistar (III)
  • El día menos pensado, te ataca la Psicología: La Vuelta autoritaria (IV)
  • El día menos pensado, te ataca la Psicología: Conclusión (V)