El error, el infortunio y el fracaso existen; son evolución

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Foto: Groupama-FDJ

Acaba de terminar el Tour de Francia, una edición que partía con una amplia candidatura a la victoria, el cual se ha cumplido y ha dejado hasta el final el podio totalmente abierto a más de un ciclista. En el camino, sin embargo, varios favoritos han visto cómo se alejaban de las opciones.

El primero en caer fue Jakob Fuglsang, a quien más tarde le seguían en esa lista de los infortunios ciclistas como Adam Yates, Richie Porte, Nairo Quintana, Mikel Landa, Thibaut Pinot, Romain Bardet, Rigoberto Urán y Enric Mas, entre otros.

Esta vez me gustaría hablar sobre el error y la necesidad que hay de exponerse al fracaso. Es por eso que hay que integrarlo en el juego y en la preparación. Para eso, será imprescindible que el cuerpo técnico y el o la psicóloga vayan en la misma línea y filosofía de trabajo.

Cuando has tenido una caída, un pinchazo, te ha pillado un abanico, el rendimiento tuyo no es el esperado, te has lesionado o enfermado… sea cual sea la situación, lo que va a hacer diferente una persona de la otra es la manera en la que interpreta el hecho. Una persona que se siente segura habla de sus fracasos sin tener que justificarse ya que ha alcanzado el nivel en el que el fracaso sólo es parte del aprendizaje. Por eso es importante conocer cómo se enfrenta cada uno al error: ¿Cómo te comportas contigo mismo cuando fallas?

Si no te atreves a afrontarlo, estás cerrando la puerta a la superación, y ten en cuenta que para ser mejor necesitas pagar el precio del fallo y reorganizarte tras lo ocurrido de una forma carismática. Éste podría ser el ejemplo de Mikel Landa, que tras pasar su periodo de duelo tras la caída, se recolocó emocionalmente y luchó hasta el final por las opciones del pódium.

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Foto: Bettini / Movistar Team

Si tu lectura ante el error es igual a sufrimiento, no vas por buen camino. Sentirte y tratarte mal, no te lleva a ninguna corrección. Sentirnos mal, no acarrea el cambio. Es importante saber que no debes decirte a ti mismo nunca, algo que no dirías a un compañero, es decir, no te auto maltrates. Ante el error, sólo funciona la compasión, y para eso, debes aliviar el sufrimiento desde el auto respeto. Desde ahí, suele ser interesante trabajar de ante mano la siguiente cuestión: ¿Qué te tienes que decir a ti mismo cuando cometas un error?

La respuesta ha de ser entrenada, para que cuando vaya a ocurrir el estado emocional no se dañe tanto como cuando es de una forma imprevista. Es por eso que sacarás de esta forma mucho más aprendizaje de tus fracasos si los gestionas con curiosidad en lugar de hacerlo con frustración.

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Foto: GettySport

Resumiendo lo de hasta ahora, recuerda que los errores te enseñan las reglas de juego, para que aprendas a jugar mejor. Por ejemplo, si te precipitaste en atacar, si te colocaste mal cuando se formaban los abanicos, si te pusiste a beber antes de entrar a una localidad donde se estrechaba y te caíste… sea lo que sea lo que haya ocurrido, intenta formularte ésta pregunta: ¿Qué he aprendido?

Definir el aprendizaje y detectarlo es lo segundo que me gustaría recalcar en éste artículo. Para ese propósito, suele servir un papel y un bolígrafo para escribir lo que no te gustó o lo que no te gustaría que se repitiera. Una vez anotado el contenido, ante el fracaso, en vez de buscar reproches, debes buscar soluciones. Para ello, debes formular el contenido en términos positivos. El objetivo es buscar en qué medida éxito y fracaso dependen de ti, para que puedas responsabilizarte de ello en el futuro.

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Foto: Bettiniphoto / Movistar Team

Por último, la dinámica que aconsejaría hacer a cada uno que llegó a tener en la espalda un dorsal en éste Tour de Francia 2019 sería la siguiente. Sea cuando fuere que haya terminado tu competición, responde estas dos preguntas: Si pudieras volver a competir otra vez éste mismo Tour, ¿qué harías exactamente igual? Y, ¿qué harías de forma diferente?

Este ejercicio sirve para cualquier situación o disciplina deportiva. El fin es que la persona identifique un aprendizaje más amplio, haciendo hincapié en el caso de la primera pregunta aspectos y acciones positivos llevados a cabo correctamente (las cuales normalmente pasan desapercibimos y no evaluados) y detectando en las respuestas que se den en la segunda pregunta la parte que debes mejorar.

No olvides que saber en qué eres y has sido bueno es el primer paso para poder ofrecer tus fortalezas al grupo y al mundo deportivo.