Andrea Peron (Novo Nordisk): “Los sábados de San Remo no iba a la escuela”

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Foto: Team Novo Nordisk

Está fuera de toda duda que el Novo Nordisk no es un equipo normal. Por supuesto el hecho de que todos sus ciclistas estén diagnosticados de diabetes tipo1 ya lo hace diferente. Pero también el grupo en sí mismo es distinto. Abierto, multicultural. Una verdadera expresión de la globalización de este deporte. Y Andrea Peron, aparte de ser uno de los hombres rápidos del equipo, también se encuentra entre los más veteranos.

Su afición le viene desde que veía a su padre, ciclista amateur, cuando era un niño: “Tenía muchas ganas de probar y a los 10 años empecé a montar en bici de forma continua”. Una infancia normal ligada a las bicicletas… hasta que con 15 años le llegó el diagnóstico. Tenía diabetes. “No puedo decir que fuese un momento muy duro. Yo era un chaval y no era muy consciente de qué pasaba. Seguía queriendo ser ciclista”, recuerda.

Además, siempre optimista pese a no ser un hombre de circunloquios, afirma que tuvo “bastante suerte” dentro de la situación en lo deportivo. “Me lo diagnosticaron en otoño, cuando estaba preparando mi primera temporada juvenil. Tuve tres meses para aprender a llevar la situación, y cuando empezó el siguiente año ya lo manejaba mejor”.

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Foto: Team Novo Nordisk

Sin embargo, la diabetes empezó a ser un problema en sub23. No en lo físico, pero sí cerrándole puertas al profesionalismo. “Corría como sub23 en Italia y ese año estaba ganando bastantes carreras. Sin embargo, cuando decía que tenía diabetes los equipos se echaban atrás. Se puso difícil. Pero también en eso tuve suerte, porque justo apareció Novo Nordisk. Mi director de entonces contactó con ellos para ponernos de acuerdo. Y ya van siete años aquí”, explica.

Como hombre rápido, y pese a haber tenido algunos problemas físicos en 2018, quiere encontrar de nuevo la constancia y regularidad que se le supone a un velocista. Sabe que ganar frente a escuadras WorldTour es muy complicado, pero sí quiere estar cerca de ellos: “Si estoy bien, creo que puedo hacer Top10 en los sprints. Espero poder tener ese nivel y ganar regularidad ahí arriba. Que se me vea siempre cerca de ellos. Por supuesto todos queremos ganar, pero la idea es progresar cada año y ser más sólido como corredor”.

Todavía no tiene del todo definido si su estreno será en las carreras de los Emiratos o, por el contrario, lo hará en la Comunitat Valenciana. Precisamente en Dubai el año pasado consiguió estar junto a los grandes guepardos del pelotón: Son las carreras que más me gustan. Hay mucha velocidad, la gente va muy rápido y yo ahí me acoplo bien. Los equipos WorldTour son muy superiores porque tienen cuatro o cinco hombres sólo para controlar fugas, tirar del grupo y hacer el tren. A nosotros nos toca ir encontrando los espacios”, argumenta.

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Peron, en el Tour de Abu Dhabi. Foto: Bryn Lennon

Algo parecido a lo que, salvando las distancias, tenía que hacer Óscar Freire. Alguien a quien Peron -que comparte nombre con otro ex ciclista de los años 90 y 2000- define como un “fuoriclasse”. Y pese a que maneja el castellano, el calificativo le sale en su idioma natal. “Es difícil que un ‘treno’ trabaje para mí. Tiene que haber varios hombres controlando sólo para mí. Me toca adaptarme solo y lo hago con gusto”.

Y cuando es muy difícil para él llegar al sprint, no se corta en meterse en las fugas. Como hizo durante la Milán-San Remo. La ‘Classicissima’, que es sin lugar a dudas su carrera favorita. Ya ha tenido la oportunidad de correrla tres veces y acabarla una. “Es una gran experiencia ir escapado en la San Remo. Cuando era pequeño, los sábados de la San Remo me saltaba la escuela porque tenía que ir a ver la carrera. ¡No podía perdérmela! Y la primera vez que la corrí y pasaba escapado por algunos sitios era como… ¡soy yo y estoy aquí!”, evoca en el que es uno de sus momentos más queridos como deportista.

Como es italiano, le encanta el Giro, le gusta Lombardia… pero ninguna se acerca a su clásica. “Es lo máximo”, repite. Y luego hay otra prueba, más modesta, que también le llena especialmente: “Sé que no es una de las grandes, pero la Adriatica Ionica se hace en mi zona, por donde he crecido y entreno. Creo que el equipo irá este año y me gustaría correrla y rendir muy bien allí, junto a mi casa”. La diabetes, desde luego, no será un freno para conseguirlo.

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