Una Vuelta a contracorriente para David De la Cruz

De la Cruz, durante la etapa de ayer en Sierra Nevada. Foto: Tim De Waele
Toda una vuelta remando a contracorriente acaba por pasar factura. Y ayer fue esa etapa en la que David De la Cruz tuvo que abonar el peaje camino de la Hoya de la Mora, en Sierra Nevada. El catalán del Quick Step Floors, que hace sólo cinco días estaba mostrando piernas para pelear el podio en Calar Alto, con una remontada meritoria tras un pinchazo, se dejó todas sus opciones al ‘cajón’ en la montaña granadina.
Ayer ya iba vacío en el Alto del Purche. Luchador como es, el de Sabadell intentó agarrarse al grupo de los favoritos como pudo, hasta que sus piernas dijeron basta. El tiempo empezó a caer en su contra y llegó a la cima con más de cinco minutos perdidos: “Hoy es de esos días en los que pagas todos los esfuerzos de más de jornadas anteriores”, decía en la tarde de ayer en su página web.
De hecho, ya el sábado en La Pandera sufrió y fue el que más tiempo se dejó entre los favoritos: “Acabé bastante vacío, y a la vista está que no lo he recuperado”. De la Cruz es ahora 11º a 7’47” de Chris Froome. Ahora tiene el día de descanso para recuperar los depósitos de energía y replantearse qué quiere hacer en la semana final de la Vuelta.
Hoy la general se complicó, pero intentaremos recuperar las buenas sensaciones y darle la vuelta a la carrera ?? https://t.co/PXX9LHDuLupic.twitter.com/d8qH1HzwJ1
— David de la Cruz (@iamdlax) 3 de septiembre de 2017
En cualquier caso, tiene claro que la general se le ha ido: “Se ha complicado, es cierto, pero ahora no tiene sentido pensar qué hacer”, decía ayer recién llegado a meta. Hoy es día para pensar si la mejor opción es un puesto en el Top10 de la general o, por el contrario, buscar una etapa. Con las diferencias que hay en la clasificación, incluso es posible que una cosa lleve a la otra.
David De la Cruz ha ido toda la Vuelta remando a contracorriente. Sufrió un accidente, sin importancia, antes de la crono por equipos de Nîmes. Dos días más tarde, en Andorra, se quedó a sólo dos segundos del maillot rojo. “Me sabe mal, porque me hacía ilusión entrar en Tarragona como líder”, dijo entonces. Subiendo el Garbí, camino de Sagunto, sufrió una caída. Y en Calar Alto una avería que le obligó a subir 13 kilómetros de Calar Alto en solitario, remontando posiciones.
Sin embargo, su cuerpo ha llegado al límite justo en el fin de semana más montañoso de la Vuelta: “Ahora lo que toca es recuperar sensaciones en la bicicleta para tratar de darle la vuelta a la carrera”. Todavía queda terreno hasta Madrid para que esta Vuelta llena de infortunios se acabe convirtiendo en una carrera para recordar.


