Rodrigo Araque, a “crecer y ayudar” en 2018

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Araque, junto a Óscar Pujol

Rodrigo Araque continuará un año más en el Ukyo japonés con la intención de “seguir creciendo” como corredor y dando prioridad al equipo por encima de los objetivos personales: “Es el camino que me ha llevado hasta aquí, mi forma de ver el ciclismo y no me voy a apartar de ella”, resume el corredor en un comunicado.

El ciclista vallisoletano, que comparte filas con Óscar Pujol, ha hecho balance de la temporada que concluye y que ha tenido un poco de todo. En cuanto a resultados, el momento cumbre fue la cuarta posición en el Tour de Taiwán (2.1), mientras que la cruz de la moneda la pone la dura caída en Kumano de la que no obstante se acabó recuperando. Araque ha completado 46 días de competición con varios puestos de honor en Asia y la presencia en la Vuelta a Asturias en nuestro país.

“Creo que ha sido una temporada muy positiva”, señala el de Arrabal de Portillo. Pese a empezar tarde, ya que el equipo en principio no contaba mucho con él, Araque sabía que, como siempre, con profesionalidad, entrenamiento y sacrificio podía revertir la situación: “Tuve suerte porque empezar más tarde me hizo trabajar con más tiempo y más duro lo que me llevó a debutar con un cuatro puesto en Taiwan”, apunta. La entrada de Pablo Urtasun en la dirección deportiva y el buen rendimiento mostrado han hecho que gane peso hasta convertirse en fijo en las pruebas más importantes que disputa el equipo.

Desde el silencio, Araque se convirtió en pieza clave para las victorias de sus compañeros: “He podido ayudar en los triunfos de Benjamín Prades y de Óscar Pujol”, este último compañero de grupeta y viajes interminables por toda la zona asiática.

A la hora de echar la vista atrás, el del Ukyo destaca tres momentos de la temporada. Su cuarto puesto en Taiwan, y en el que además fue pieza fundamental en la victoria de Prades en la general,  la “dura caída” de Kumano y su reaparición en Quinghai Lake sólo 25 días después de pasar por quirófano: “Fue un camino duro, porque a los cuatro días de operarme ya estaba encima del rodillo a pesar de los dolores, y porque la prueba donde debuté era muy dura por la altitud a la que se corría, más de 3.000 metros”, recuerda el vallisoletano que asegura que terminarla, disputando alguna etapa además, es uno de los momentos de su carrera del que se siente más orgulloso.

Una situación que ha sido reconocida por el equipo con la renovación por una campaña más, anuncio que le llegó en el mes de julio: “Tengo un buen calendario y eso significa que confían en mí  y yo intentaré devolvérselo en la carretera”, continúa Araque que mantiene su filosofía de “ayudar al equipo” por encima de objetivos personales. “Es el camino que me ha traído hasta aquí y no creo que deba separarme de él”, reflexiona el corredor del Ukyo que siente como esta temporada ha dado “un paso más” como corredor y que está seguro de que “mejorará” a partir del próximo mes de febrero cuando comience la temporada.