Ni condiciones meteorológicas extremas ni… chorradas, así es el ciclocross

Ni condiciones meteorológicas extremas ni… chorradas, así es el ciclocross

El ciclismo profesional de carretera tiene una tendencia más que evidente en sus últimas temporadas: preservar la salud de los corredores y boicotear más de una y de dos competiciones en cuanto las condiciones meteorológicas son extremas, sobre todo, por lluvia y/o frío. ¿Y el ciclocross? El ciclocross no conoce ese término y la carrera de Mol no hizo sino ratificarlo.

Todos los ciclistas que disputan el ciclocross saben que una parte fundamental en el esfuerzo de ganar una carrera pasa por ser capaz de manejar la bicicleta durante una hora. En la carrera de Mol, con nieve, resultaba muy difícil: Toon Aerts se fue al suelo al menos una vez, Mathieu van der Poel también besó el asfalto en una ocasión, Felipe Orts tuvo dos caídas… y Wout van Aert fue el peor parado y tuvo que abandonar. Y eso si hablamos solo de los cuatro mejores.

Todos sufrieron de lo lindo durante la carrera. El propio Van der Poel subió al podio tiritando por el frío, incapaz de entrar en calor. Y Van Aert viaja camino del hospital para comprobar el alcance de la lesión. Y eso son palabras mayores. Pero el ciclocross y el ciclismo siempre han tenido ese componente épico, de pelea hasta el límite y más allá. Por eso resulta sorprendente que el Comité Olímpico Internacional no vea el potencial de esta disciplina y diga que la nieve no es parte del ciclocross. La nieve no lo es… cuando no nieva porque cuando nieva, nadie levanta el pie. Sólo carreras como Mol hacen que algún miembro en el COI tenga que reflexionar. Y hacen que los aficionados disfruten pegados al televisor durante una hora y que los que estaban en el circuito se mantengan sin mover una pestaña animando a sus ídolos con una reflexión más que contundente: si estos tipos se dejan la piel corriendo en bicicleta, ¿cómo voy yo a volver a mi casa por mucho que me esté cayendo encima una gran nevada? Nadie lo hizo. Todos disfrutaron, rieron, lloraron (con la caída de Van Aert) y, en definitiva, se reconciliaron con el ciclismo y, sobre todo, con el ciclocross.