Mathieu Van der Poel impone la ley del más fuerte en el Giro

El holandés Mathieu Van der Poel es el primer líder del Giro de Italia después de ganar al sprint en la jornada inaugural, una etapa disputada entre Budapest y Visegrád, con 195 kilómetros de recorrido y con un final sencillamente espectacular puesto que ofrecía una buena oportunidad para algunos velocistas, pero también para escaladores con buena punta de velocidad.
La etapa ha arrancado con el ataque de los más modestos, aunque soprendentemente solo los corredores de Drone Hopper han querido ser combativos y han buscado los minutos de televisión. Y además por partida doble: Mattia Bais y Flippo Tagliani rodaron más de 150 kilómetros en cabeza mientras el resto de participantes en la corsa rosa afilaba los cuchillos a la espera de la subida final, con sus poco más de 5 kilómetros al 4,2%.
La emoción llegaba en esa parte final. El primero en intentarlo era Lawrence Naesen (Ag2r), aunque pronto se veía que no llevaba piernas para hacer buena la fuga. Mucho más serio era el ataque de Lennard Kamna (Bora). La renta nunca se fue por encima de los 10 segundos, pero apenas faltaban dos kilómetros para la línea de meta, por lo que empezábamos a hablar de un intento muy serio. Cazado el alemán, lo intentaba su compañero Wilco Kelderman, pero había llegado el momento de los más rápidos. Y aparecieron los nombres previstos y también apareció un Pello Bilbao(Bahrain Victorious) que acabaría siendo tercero y que dejó una sensanción inmejorable.
En el sprint puro, Caleb Ewan (Lotto-Soudal) se quedó asfixiado y acabaría chocando con su rueda delantera contra la rueda trasera de un rival, por lo que se fue al suelo y perdió la opción de un puesto en el top3. Eso sí, la victoria a esas alturas de la etapa ya era cosa de dos: Mathieu Van der Poel y Biniam Girmay (Wanty). Y sonrió al holandés de Alpecin-Fenix, quien supo remontar al eritreo. Por cierto, en meta hubo pequeños cortes y primeras diferencias del Giro, con ciclistas dejándose cuatro segundos y otros un puñado más. No son todavía vitales, pero ya se empiezan a intuir los diferentes niveles de forma de los velocistas y también de los escaladores. Lo mejor está por llegar, pero el primer plato ha dejado buen sabor de boca.


