Australia, Van der Poel y cómo y por qué se organiza un Mundial

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Foto: LaPresse / Tirreno-Adriático

La organización de un campeonato del Mundo de ciclismo en carretera significa para cualquier ciudad, región o país una inversión millonaria, puesto que la Unión Ciclista Internacional solicita un canon de varios millones de euros antes de conceder el evento más importante de todos los que tiene bajo su mano el máximo organismo internacional del ciclismo. Pero, ¿cuál es el objetivo?

Lo cierto es que si las ciudades, regiones y países pagan su objetivo debería ser único: dar a conocer mundialmente la belleza. En otras palabras, el Mundial es una pancarta publicitaria. El problema es que Australia no ha ofrecido la mejor imagen de las posibles a través de la carrera más importante del año. Empecemos por el principio.

Son muchos los países que se han quejado en privado y algunos incluso en público por los problemas para acceder a Australia. Si para el Tour Down Under suele haber una excelente coordinación a la hora de tramitar los visados, el Mundial ha supuesto una auténtica pesadilla, especialmente, para los deportistas de América, con corredores de Estados Unidos y de Brasil, por ejemplo, sufriendo hasta el último segundo antes de saber si podrían viajar o no.

En algunos casos y según ha podido comprobar Zikloland, han sido necesarias varias solicitudes e inversiones por encima de los 500 dólares sólo para que el Gobierno de Australia concediera el visado a un deportista.

Pero la gota que ha colmado el vaso vino con el evento de Mathieu van der Poel. Comencemos diciendo que no tiene explicación alguna que un deportista empuje a dos niñas… por mucho que las niñas estén siendo maleducadas y le despierten de forma reiterada. Van der Poel tenía mil opciones: para empezar, irse a otra planta y otra habitación e intentar conciliar el sueño lo más rápidamente posible. Es decir, apoyarse en la selección neerlandesa.

Lo cierto es que su error le costó lo más importante: el Mundial para el que tanto había trabajado. Además, también parece que le costará 1.500 dólares y la prohibición de viajar a Australia durante tres años. Pero todo lo sucedido también tendrá un coste de imagen para la propia Australia. De momento, muchos fans holandeses están votando de la forma más negativa posible al hotel en las plataformas públicas. Y son muchas las personas que no van a pensar en Australia como un destino ideal para un viaje. Esas son las consecuencias de un gran evento cuando no todo va sobre ruedas.