El sufrimiento de los ‘heridos’ en la Vuelta España

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Jelle Wallays, durante la etapa de Alcossebre con el brazo vendado. Foto: Lotto-Soudal

“Llevo vendas porque tengo varias heridas abiertas del golpe. Además estoy lastimado en las costillas. Y no se ve por la ropa, pero la herida más grande la llevo en el hombro. Esta noche he descansado poco, pero creo que me encuentro un poco mejor”. El que habla es Jelle Wallays (Lotto-Soudal), uno de los muchos heridos en combate de esta Vuelta a España.

Para un ciclista, una carrera de tres semanas es ya de por sí un constante sufrimiento. Si además tienen la mala suerte de caerse o contraer alguna enfermedad, es poco menos que una tortura. Tratar de no volver a sufrir otro episodio parecido, ir en el pelotón mientras la etapa no se ponga muy violenta y esperar a que el descanso nocturno haga todo el efecto que pueda.

Dani Moreno, por ejemplo, se llevó un fuerte golpe camino de Tarragona. Todavía ayer le costaba trabajo girarse hacia la izquierda a ratos. Precisamente Movistar Team es uno de los equipos que más malparados están saliendo en este primer tercio de Vuelta. No sólo Dani Moreno, también Rubén Fernández está teniendo problemas de salud. Ayer, sin ir más lejos, tuvo una nueva caída. Su rostro al llegar a meta era un poema.

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Rubén Fernández, este año. Foto: Movistar Team

El debutante Jorge Arcas es el tercer damnificado de la escuadra telefónica en esta carrera. Arrastra desde Nîmes las secuelas de su caída en la crono por equipos inaugural. Un fuerte golpe en la mano que ya no es ni siquiera la mayor causa de sus dolores: “Al no poder apoyarme bien, la espalda se resiente y me duele muchísimo. Quiero llegar al día de descanso a ver si mejoro, porque ahora con tantos kilómetros diarios es imposible”, explicaba Arcas en la salida de ayer. Dolor y desesperación son los dos principales acompañantes de quienes han sufrido heridas pero quieren seguir enganchados a la carrera. Y hay que recordar que Carlos Betancur se vio obligado a abandonar.

También Dimension Data se ha visto fuertemente mermado por las caídas e infortunios varios. Merhawi Kudus se tuvo que bajar el viernes, y hay varios ciclistas afectados por unvirus. A falta de 13 etapas, los africanos sólo cuentan con cinco efectivos y de los 17 abandonos registrados este año, cuatro son suyos.

Pero empieza a haber buenas noticias: Omar Fraile, uno de los afectados por un virus estomacal, comienza a recuperarse: “Está mejor. Ha pasado bien la noche y ya está más motivado. En la segunda semana andará más”, comenta un miembro del personal del equipo. Menos optismista es Carlos Verona, que sigue con problemas en un pie.

Otro que también luce varios apósitos es Peter Stetina, el gregario de Contador que tuvo que esperarlo en la subida a la Comella. En el caso del norteamericano, las heridas son de menor consideración pero le están impidiendo ir junto a su jefe de filas cuando las cosas se ponen violentas camino de los puertos. “Tras el día de descanso iremos viendo”, dice. Otro es Antwan Tolhoek, que llegó a tener vendada parte de la barbilla si bien ya luce su cara con normalidad.

Son sólo algunos nombres que ponen cara a una de la situaciones de mayor infortunio que se pueden sufrir en el pelotón: correr herido durante prácticamente tres semanas. Neil Stephens, director del Orica-Scott, dice que nadie mejora su condición en una ‘Grande’, sólo que el resto también se cansa. Sufrir una caída se convierte, pues, en uno de los actos más ingratos del mundo de la bicicleta. Y más aún si toca aguantar cuando lo que pide el cuerpo es volver a casa.