La AMA sigue cuestionando la credibilidad de las agencias nacionales antidopaje

Foto: ASO / Alex Broadway
La Agencia Mundial Antidopaje, conocida por sus siglas AMA, ha vuelto a la carga contra una agencia nacional antidopaje. Si hace unos pocos días emitió un informe muy crítico con la Agencia Británica y la Federación Británica de Ciclismo en su preparación de los Juegos de Londres 2012, ahora le ha tocado el turno a la Agencia Antidopaje de Ucrania.
La noticia de la AMA no afecta en modo alguno al deporte del ciclismo, pero sirve y mucho para constatar el grave problema de gestión que existe en las organizaciones nacionales, instituciones que en teoría deberían luchar contra el dopaje pero que en la práctica están, como mínimo, mirando hacia otro lado.
El informe de la AMA se fundamenta en un estudio realizado por el Departamento independiente de Inteligencia e Investigaciones (I&I) de la propia Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Este es la «Operación Hércules» y se puso en marcha en 2019. El informe ha descubierto pruebas que sugieren que, desde 2012, la institución ucraniana contra el dopaje ha llevado a cabo recogidas de muestras con antelación injustificada, organizando la realización de pruebas a deportistas -incluidos grupos de deportistas- con cita previa en las oficinas de la institución, es decir, eliminando cualquier elemento de sorpresa a la hora de someter a los controles antidopaje.
WADA issues report from investigation into allegations regarding the National Anti-Doping Organization of Ukraine
— WADA (@wada_ama) 26 de octubre de 2021
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El Director de I&I de la AMA, Gunter Younger, ha explicado: «La ‘Operación Hércules’ cuenta con pruebas convincentes y corroboradas de que la organización nacional de Ucrania tenía la práctica de llamar por teléfono a los atletas o de ponerse en contacto con ellos a través de sus entrenadores para pedirles que acudieran a las oficinas, al día siguiente, para someterse a los controles. Las pruebas sugieren que adoptaban esas prácticas a menudo antes de eventos internacionales importantes y hubo ocasiones en las que toda una disciplina del equipo nacional estaba presente a la espera de las pruebas».
Además, la ‘Operación Hércules’ cuenta con pruebas convincentes que sugieren que en 2021 el NADC comunicó a sabiendas al menos seis muestras en competición como muestras fuera de competición, contraviniendo varios artículos del Código Mundial Antidopaje y de la ISTI. Los Formularios de Control de Dopaje (DCF) de las seis muestras mal comunicadas confirman que fueron recogidas en competición pero, en cada caso, los DCF indicaban que la muestra había sido recogida «fuera de competición».
Younger ha añadido: «Las pruebas sugieren que las muestras se registraron erróneamente siguiendo instrucciones y con el fin de cumplir con el número mínimo de pruebas fuera de competición que se exige a un atleta antes de asistir a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El hecho de no registrar correctamente una muestra como dentro o fuera de competición tiene ramificaciones que afectan al análisis realizado por el laboratorio, ya que algunas sustancias y métodos están prohibidos sólo en competición. De este modo, una prueba positiva podría clasificarse incorrectamente como negativa y un atleta podría eludir una infracción de las normas antidopaje como resultado. La «Operación Hércules» ha suscitado serias dudas sobre la integridad de las prácticas de análisis del NADC y la competencia de algunos miembros del personal. Además, la aparente longevidad y descaro de estas prácticas sugieren importantes fallos organizativos dentro de la institución ucraniana».
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