Reflexión del Dauphiné (I): Jumbo-Visma, ¿demasiado bien?

El ser humano parece empeñado en la infelicidad. Incluso cuando todo va bien… muchos sienten miedo por el temor a que todo pueda ir mal. Y esa extraña sensación es la que debe estar instalada en el seno del equipo Jumbo-Visma. La reflexión tras el Criterium del Dauphiné es única e incuestionable: todo ha ido muy bien… Pero, ¿demasiado bien?
Jonas Vingegaard mostró que es muy superior a todos sus rivales. Uno de sus principales gregarios, Christophe Laporte, fue de exhibición en exhibición. Es cierto que han perdido a Steven Kruijswijk pero lo pueden sustituir con Wilco Kelderman. No hay motivos para la alarma. Entonces, ¿cuál es la duda?
Pues como suele ocurrir en estos casos la duda está en la capacidad de congelar el estado de forma de Jonas Vingegaard durante más de 40 días. No hay que olvidar que el ganador del Tour de Francia de 2022 ha mostrado números brillantes en el Dauphiné. Ahora la pregunta es: ¿puede estar en forma hasta el inicio del Tour? Y sobre todo: ¿puede estar en forma hasta el final del Tour?
Esa misma posible debilidad determinará de forma muy clara la táctica del equipo Jumbo-Visma. Es muy atrevido afirmar cómo van a correr los neerlandeses, pero la lógica apunta a que el equipo intentará atacar sin piedad desde la primera etapa de la carrera. Saben que Tadej Pogacar puede estar en forma. Pero a estas alturas deben tener claro que Pogacar debe ir de menos a más en la carrera francesa tras su lesión y su puesta a punto basada solo en entrenamientos. Por eso y pensando en la potencia de ciclistas como Laporte o Van Aert, lo normal es que Jumbo-Visma intente dar un golpe a la carrera empezando por la etapa de Bilbao. En otras palabras, hay que convertir una posible debilidad en la semana final en una incuestionable fortaleza de la primera semana y tratar de sacarle partido. Esa es la teoría, al menos.


