Pau Martí, de brillar en el velódromo de Roubaix a las montañas de Aosta

Pau Martí, de brillar en el velódromo de Roubaix a las montañas de Aosta

La explosión de Carlos Rodríguez en el Tour de Francia rompe el mito de que España no cuenta con relevo generacional. Si Juan Ayuso ya subió al podio de la Vuelta de 2022, el de Ineos está peleando por el podio de 2023 en el Tour de Francia. Pero esas nuevas generaciones siguen presentándose en escena pasito a pasito. El último en llamar la atención es Pau Martí, corredor del filial de Israel Premier Tech y ciclista que sobre todo está destacando por su polivalencia.

El corredor valenciano brilló en 2022 como júnior al ganar carreras como una etapa en el Trofeo Víctor Cabedo, el Trofeo San Pascual o dos etapas en la Vuelta a Talavera. Pero sobre todo destacó metiéndose en los grupos cabeceros de clásicas tan exigentes como la Gante-Wevelgem y la París-Roubaix, dos pruebas muy técnicas en las que el corredor de Moixent fue capaz de meterse en los grupos cabeceros y acabar siempre entre los mejores. En ese sentido, no hay que olvidar que Martí es un corredor procedente del ciclocross y que hasta la categoría júnior apenas había competido en la especialidad de carretera, por lo que esa facilidad como clasicómano y el control de la bicicleta para pelear en el pavés tiene una explicación muy lógica.

En 2023 y después de una dura caída que le tuvo fuera de las competiciones durante unas semanas, el del equipo Israel se ha ido ganando la confianza del equipo hasta el punto de ser seleccionado para completar la escuadra WorldTeam en la clásica del Mont Ventoux, donde trabajó para Michael Woods y Domenico Pozzovivo. Ahora, en su equipo continental, ha podido disputar una de las carreras más prestigiosas y más duras del mundo: el Valle d’Aosta, una vuelta con cinco etapas… ¡y cuatro finales en alto!

Por tanto, hablamos de una cita para escaladores puros. Por eso mismo ha sorprendido el buen papel de un Pau Martí que ha ido de menos a más, que ha finalizado 15º en su primer año como sub-23 -cuarto mejor joven- y que además en la última etapa fue sexto certificando una gran capacidad de recuperación de los esfuerzos, buen síntoma pensando en sus futuras cualidades de vueltómano.