Nairo Quintana, por José Luis Arrieta: «Ganar a Froome es la motivación»

Arrieta, una vida profesional ligada al conjunto español. Foto: Oskar Matxin
Casi dos décadas les separan. Cuando Nairo Quintana (1990) empezó a dar sus primeras pedaladas a nivel pro, José Luis Arrieta (1971) enfilaba el final de su carrera. Ahora comparten equipo como líder y director deportivo en el Movistar Team. Los dos persiguen el mismo doble objetivo, superar a Chris Froome y ganar el Tour de Francia.
El destino unió a Quintana y Arrieta cuando el colombiano fichó por el Movistar Team. Entonces, un niño con los ojos como platos, y ahora todo un ganador del Giro de Italia y la Vuelta a España que persigue el sueño amarillo del Tour de Francia, tres podios en tres participaciones, batido por Froome y el Team Sky. El técnico navarro repasa para zikloland.com esos cinco años y su evolución en torno al Tour de Francia.
¿Cuál es su primera imagen de Nairo Quintana en la primera concentración del equipo en 2011?
Quizá siempre ha tenido una imagen de tímido. En el primer momento guarda sus distancias, como todos, pero luego es alguien abierto. Él vino humilde, pero con las ideas claras desde el principio: es ambicioso. Tiene una virtud, que es la de todos los campeones, que saben lo que quieren. Pasarán dificultades, pero nunca se arrugan, y nunca sabes hasta dónde han podido sufrir. Es una personal impulsiva y toma sus decisiones; unas veces acierta, otras, quizá no está en sintonía con nosotros, y de ahí se aprende. Él escucha y de los errores saca sus conclusiones. No tropieza dos veces con la misma piedra.

Arrieta, en un momento de la entrevista de zikloland.com. Foto: Oskar Matxin
En su primera temporada, ¿recuerda algún detalle en carrera que le llamara la atención?
En la Ruta del Sur hizo una etapa de las que no se veía hace tiempo –venció en Arras en Lavedan y se llevó la general final con solo 22 años-, pero no estaba yo de director. Cuando fui a recogerle en Madrid, para disputar la Vuelta a España fuimos a ver los finales de Asturias y la Bola del Mundo. Cuando le cuentas un poco la historia, ‘gano este o el otro’, ves que él se lo guarda y que piensa ‘yo aquí voy a poner mi nombre’; no lo dice, pero se lo ves en su mirada.
… Y llegó su primer Tour de Francia, ¡y vaya debut!
Vimos lo que había hecho en la Vuelta anterior, en la última semana –con los mejores en el golpe de Contador en Fuente Dé y sexto en el Cuitu Negru-. En aquel Tour, el líder era Alejandro (Valverde) y llegamos al famoso día del abanico… Y fue un momento de tensión. Era mi primer Tour en el primer coche, no estaba Eusebio (Unzue). Parece que a Alejandro en esas situaciones no se le regala nada; es más, hay que ensañarse con él. Teníamos a dos por delante, Nairo y Rui (Costa), y decidimos dejar a Nairo solo por delante. Él ese día demostró. Le dije ‘tienes que llegar con Froome como sea’. Y después, cada día fue a más, ambicioso. Y en el Mont Ventoux hizo lo que hizo y sufrió para estar con Froome. La verdad es que fue una sorpresa para él, para nosotros y para todo el mundo. Al mismo tiempo, demostró que su carácter es ambicioso y que sabe llevar la presión de un líder siendo un crío y en una carrera como en el Tour y debutando.
En 2015, segundo Tour… y segundo de nuevo. ¿Es cuando más cerca ha visto el triunfo final?
En realidad, en el mano a mano en ese Tour Nairo estuvo por debajo de los tiempos de Froome, salvo en Saint Martin. Froome estuvo espectacular en los Pirineos pero no en los Alpes. Nos costó abrir la lata. Posiblemente, en Croix de Fer tuvimos el Tour. Si Froome no cierra el hueco entonces… Era nuestro sitio, se intentó y Froome defendió bien. En Alpe d’Huez, Nairo estuvo ambicioso. Sí, de los tres, el que más cerca hemos estado.

Arrieta y Quintana, en una imagen de la última Vuelta. Foto: Movistar Team
Y en 2016, tercero, podio de nuevo, y parece poco…
Sí. Por las expectativas que se habían creado en los medios, en el equipo… Por lo que sea, no iba, sufrió mucho, la tensión de todos los días… Y se nos olvida que salvar los días de aire y abanicos para él es un esfuerzo muy grande. Froome estuvo como siempre, a su nivel y Nairo tuvo a su lado un Alejandro para quitarse el sombre. Él mismo lo ha reconocido: que si no tiene a Alejandro no consigue el podio. Tres Tours y los tres no bajarse del cajón… Pero el siguiente escalón es el que queda y el que queremos todos.
¿En algún momento pensó Nairo en retirarse?
No, no. No iba como él puede llegar a ir. Sabíamos que era algún virus, o una alergia que le afectó, y que no estaba a su nivel.
El objetivo en el Tour es ganarlo, o al menos intentarlo, ¿cómo se vive esa presión desde el coche?
Lo aprendes a llevar. Tienes tensión porque sabes lo que te juegas y que en cada rincón puede haber una sorpresa. Tienes que reaccionar rápido e intentar no equivocarte. Todo el mundo espera que lo que hagas sea lo correcto y tienes que acertar.
Este 2017, el gran objetivo vuelve a ser el Tour de Francia.
Otra vez. En este equipo nunca hay descanso. Desde que debuté, siempre he vivido con esta responsabilidad y presión, salvo los cinco años de paréntesis en Francia (Banesto, 1993-2000; ibanesto.com, 2001-2003; Illes Balears, 2004-2005; y Ag2r, 2006-2010). Somos un equipo de grandes vueltas pero cada vez somos más completos, en contrarreloj, clásicas… Es muy complicado acertar con los calendarios y los corredores. Esperemos hacerlo igual de bien a nivel global y que rematemos en julio.

Arrieta, 18 años de experiencia como ciclista profesional y seis como director deportivo. Foto: Oskar Matxin
¿Qué le parece el recorrido del próximo Tour?
A simple vista, parece que no hay mucha montaña, pero pienso que tiene trampas y que es un recorrido que busca el espectáculo y movimientos no solo en el último puerto. Yo creo que va a haber situaciones para jugar tácticamente y el Tour ha puesto esas etapas con esas intenciones.
¿Los rivales volverán a ser Chris Froome y el Team Sky?
Sí, son los rivales. Luego estará Alberto (Contador), que es un luchador, y la generación de Nairo que cada vez están más cerca, Bardet, Pinot, Barguil… Francia tiene unos corredores que están creciendo. Vamos a ver lo que pueden hacer otros como Dumoulin. Aún se tienen que consolidar. Consolidados están Nairo, Froome y Alberto por supuesto, hay que contar siempre con él.
¿Qué es más difícil batir a Froome o superar al Team Sky?
(Se lo piensa) Yo pienso que lo difícil es batir a Froome. Y si ese día llega, ahí estará su equipo para estar a la altura y defender; igual que nosotros, cuando no estás para ganar por lo menos para defender. Veremos si el día que ellos tengan que defender, saben jugar en esa posición de perdedores; ellos jugando a ganar han demostrado que lo hacen muy buen, perfecto, y el líder es el que nunca ha fallado. El día que tengan esa dificultad veremos si lo hacen bien… Seguro que sí porque tienen un equipazo, tiene un ramillete de corredores de gran calidad, solo hay que ver los que se quedan fuera. Es complicado superar a ese equipo, sobre todo si Froome siempre está a ese nivel, pero es humano, un día fallará y a ver si estamos nosotros ahí.

El navarro, un año más al frente del volante en el equipo telefónico. Foto: Oskar Matxin
¿Cree que si Quintana se vuelve a dar contra el muro de Froome y el Sky se desmoralizará?
No, no… No es desmoralizar. Al equipo le puedes poner en dificultad, pero hay que poner en dificultad al líder y mientras que sea superior, no sea vulnerable, da igual. Quizá en Alpe d’Huez (en el Tour 2015), Froome estaba enfermo. Porte estuvo espectacular, Poels, también, y no podía ir a la velocidad de Nairo. Lo difícil es que falle Froome.
Insisto, ¿puede ser un muro sicológicamente para Quintana?
No. Está corriendo contra alguien que contrarreloj es mejor que nosotros, eso está claro; para arriba, cuando no nos ha ganado, ha estado a nuestro nivel o muy cerca. Hay que ser consciente de que hay que trabajar y hacerlo todo perfecto. Y cuando llegue el momento, estar donde hay que estar y ver si se le puede batir. Es muy difícil y Nairo lo sabe, que es muy, muy difícil ganar a Froome. Pero esa es también la motivación, de hacer todo con la misma precisión que ellos y llegar al momento cumbre de la temporada al cien por cien y con el equipo al cien por cien.
¿El triunfo en la Vuelta a España 2016 puede ser un primer paso cara a ganar el Tour 2017?
Sí, sí. Ahora bien, es muy raro que Froome cometa ese error. Que el equipo se pierda de vista y que les pillen así: de salida, tapó el corte, y no pudo con el segundo. Él es inteligente y va a ser muy difícil poder volver a pillarlo en una situación así. Se ha visto que es humano y que estamos en un deporte en el que hay que estar al cien por cien físico, de atención, todos, todos los días… Y eso es duro sicológicamente. Quizá en el Tour no le pasa… Después de ganar, la medalla en la Olimpiada y como se defendió en el Aubisque que era la más difícil. Quizá se pudo relajar después de resistir los ataques de Nairo. Desde el coche son los (ataques) más duros que he visto yo en un mano a mano entre los dos. Quizá fue un exceso de confianza de pensar de salvar el día y tuvo ese error que puede ser que le costara la Vuelta.
¿La experiencia en la dirección del Movistar Team puede ser una ventaja?
No sé. Hay veces que ves (carrera) y otras que no. Por ejemplo, en el Aubisque fue espectacular. Yo estaba convencido de que podía soltarlo… Nairo se dejó la vida y Froome se la dejó también para aguantar hasta que se sentaron. Se dieron bien. Si desde el coches les ves, le puedes decir ‘sigue, sigue’; si no, son ellos. En la Vuelta a España se dio esa circunstancia. Cuando atacó Erviti (en la etapa de Formigal), Froome demostró qué campeón es porque si Orica consigue estar con Imanol, Froome se corta, se desarbola y hubiera estado muerto. Tú puedes provocar una situación pero hasta entonces no puedes manejar todo. Desde el coche primero tienes que verlo o no, lo intuyes y eso es lo que trato de hacer, luego con radio vuelta das órdenes y no sabes ni dónde va cada uno, aunque normalmente aciertas. Si tendríamos todos los medios, sería otra cosa. Se trata más de intuir y de depositar la confianza a los corredores.
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