La “pequeña sonrisa” de Igor Antón en el Giro

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Igor Antón entra en meta en la etapa de Andorra. Foto: Stiehl Photography

No ha sido el Giro de Igor Antón. Su estado de salud no ha acompañado y no ha podido brillar como le hubiese gustado. Además, no se trata de algo puntual en el Giro, sino un problema que se viene repitiendo cuando su cuerpo empieza a llegar al límite.

Una dolencia estomacal provocada por un fallo digestivo que le impide “recuperar bien” y le deja completamente “sin energía”, además de un dolor persistente. Algo que, admite, le mina la moral y que ya le ha pasado varias veces: “En el Giro 2015 con Movistar Team o en las dos últimas Vueltas a España”, por poner ejemplos más o menos recientes.

Sin embargo, el Giro del que se tuvo que retirar camino de Sappada sí que le ha dejado una “pequeña sonrisa”. Un ataque camino del Zoncolan. Apenas se mantuvo por delante algo más de un kilómetro, pero sí le recordó el día de gloria del Giro 2011, cuando ganó en aquella empinada cima: “No me esperaba estar ahí en cabeza”, reconoce, además de decir que se llegó a “emocionar e ilusionar” por remontar la situación. Sin embargo, fue cuestión de horas, un espejismo: “Al día siguiente volví a la realidad”, asegura, hasta que después de ir sufriendo casi desde la salida, decidió poner pie a tierra: “Así no se podía seguir”.

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Antón, junto a Zakarin durante la Vuelta a España. Foto: Stiehl Photography

Zoncolan fue, para Antón, el “día más grande” de su trayectoria. Una subida donde arrancó “desde abajo” y de la que todavía se siente “muy orgulloso”, más aún cuando la gente se lo recuerda: “La gente me nombraba, más que en el resto del Giro”. Son los recuerdos buenos que le quedan al corredor vasco de una carrera que define como “nefasta”.

Ahora, terminada la experiencia por Italia con otro consuelo, el de haber “aportado experiencia” a Ben O’Connor, se hará una “exploración completa” para ver qué problema hay, porque tiene claro que existe un problema: “Primero, a ver si puedo buscar un por qué”, dice. Asegura que tiene si todo va bien, su nivel en forma es “bastante bueno” pese a no estar ya en sus mejores años, y agradece el apoyo de su equipo y de su masajista Patxi Erdoiza. Hora de buscar las causas del mal, combatirlo y regresar a un nivel competitivo. Mientras, le queda el recuerdo de la sonrisa en Zoncolán.