La fusión de Jumbo y Soudal se frenó en seco por la presión de la UCI y los costes económicos de los despidos

La fusión de Jumbo y Soudal se frenó en seco por la presión de la UCI y los costes económicos de los despidos

El terremoto en el ciclismo acabó en la nada más absoluta. No habrá fusión entre Jumbo-Visma y Soudal Quick-Step. Pero, ¿cuáles son los motivos reales del fiasco? Los propios protagonistas, poco a poco, empiezan a desvelar lo sucedido detrás de las bambalinas.

El máximo responsable del equipo Jumbo-Visma, Richard Plugge, desveló que el fracaso en el proceso de fusión no se puede adjudicar a un único motivo sino que hubo una serie de diferentes razones que lo hicieron inviable. Una de ellas fue la propia presión de la Unión Ciclista Internacional, organismo que debe velar por el juego limpio y el respeto máximo a los reglamentos y que incluso emitió una nota de prensa advirtiendo de los riesgos de un proceso de fusión como el que se estaba planteando entre los dos equipos WorldTeam.

En declaraciones a The Outer Line, Richard Plugge afirmó: «Una de las razones de la no fusión fue que, tras nuestras conversaciones con la UCI, nos dimos cuenta de que no había una buena solución para ambos equipos; no queríamos que un equipo se quedara en el limbo».

Y es que la UCI dejó claro dos puntos: si la estructura de Jumbo-Visma se quedaba con la de Soudal Quick-Step, los gestores de Soudal Quick-Step debían encontrar equipo para todos sus trabajadores, puesto que no había motivos reales para que una fusión destruyera un equipo en el último segundo dejando en la estacada a los trabajadores. Es decir, una fusión era legal… pero sólo si se conseguía que no salieran perjudicados los mecánicos, masajistas, directores y ciclistas del equipo que era absorbido. Ese punto era clave en la operación, puesto que juntar dos equipos resultaba muy apetitoso económicamente hablando: más patrocinadores, mejores ciclistas, más dinero… pero todo eso era posible solo si uno prescindía de una veintena de corredores y de otros tantos mecánicos, masajistas, directores… La UCI dejó claro que no lo iba a aceptar y desde ese momento la operación no tenía sentido económico, porque además también la UCI dejó claro que no podía aceptar que esa empresa gestora, la del equipo Soudal Quick-Step, pudiera ser vendida a otro equipo del estilo de Uno-X o TotalEnergies.