La dantesca etapa de la París-Niza y todas las lecciones y preguntas que genera

La dantesca etapa de la París-Niza y todas las lecciones y preguntas que genera

La París-Niza dicen que es la carrera hacia el sol, pero lo cierto es que nadie lo vio en la cuarta etapa de la ronda francesa, una jornada que marcó un antes y un después en la prueba por etapas y que deja también muchas lecciones e incluso preguntas más allá de la victoria de Jonas Vingegaard. Vamos con el análisis en profundidad.

1. Jonas Vingegaard no falla, pero… ¿y Visma? La primera lección y aplauso debe ser para Jonas Vingegaard. El danés no falla. Gana la etapa, se pone líder y certifica que es el gran favorito para llevarse el Giro de Italia de 2026. Pero, ¿y Visma? El equipo neerlandés ha dejado escapar a algunas joyas importantes y en la etapa reina no metió a nadie en cabeza. El mejor fue Affini, a más de 9 minutos. Y ese resultado llega después de haber sido cuartos en la crono por equipos. Es de esperar que con la motivación de ser líderes, los gregarios de Visma darán lo mejor de sí mismos, pero lo cierto es que generan dudas.

2. La táctica de Red Bull era buena… sólo para asegurarse el podio. La lectura más simple es que Red Bull hizo un auténtico etapón. Estuvieron atentos en los abanicos, sortearon las caídas, tensaron en las subidas, fueron hábiles en las bajadas y metieron a tres corredores entre los cuatro primeros. ¿Táctica perfecta? Para asegurarse el podio, no hay duda. Pero no lo fue para intentar ganar. Una vez seleccionaron la prueba hasta dejar tres ciclistas en cabeza con Jonas Vingegaard, era el momento de atacar desde lejos y, al menos, garantizar que Tim Van Dijke o Mick Van Dijke podían llevarse la etapa. Ir a ritmo sostenido hasta el tramo más duro del último kilómetro era un suicidio.

3. ¿Por qué tantas caídas? El ciclismo tiene que analizar un problema cada vez más frecuente. Día de lluvia, frío, alta velocidad, cansancio acumulado, dedos agarrotados… y muchas caídas, demasiadas caídas. Es evidente que las bicicletas cada vez son más aerodinámicas, pero también lo es que vivimos demasiadas caídas. Y más si tenemos en cuenta que muchos de esos accidentes se produjeron en un grupo de poco más de 30 corredores, por lo que ni siquiera sirve la excusa de la multitud de ciclistas tratando de pasar por un tramo demasiado estrecho.

4. La estúpida coincidencia con la Tirreno-Adriático. Pasan los años y no podemos dejar de pensar que no tiene sentido alguno que el circo divida la atención. Del mismo modo que la Fórmula 1 no ofrece dos carreras durante un fin de semana, no tiene ninguna lógica que el WorldTour ofrezca dos competiciones simultáneas. El mismo espectáculo ofrecido en la París-Niza con Van der Poel o Del Toro en liza… habría sido infinitamente superior.