El gran salto de Vlasov

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Foto: James Startt / Agence Zoom

Sin duda, Aleksandr Vlasov (1996, Astana Pro Team) es una de las revelaciones de la temporada en su debut en el pelotón del WorldTour. El escalador ruso, 1,86 metros, 68 kilos, ha dado un salto cualitativo que llama la atención.

Sus resultados son excepcionales: en las seis pruebas que ha disputado su peor puesto ha sido el cuarto: vencedor de las clásicas Mont Ventoux Dénivelé Challenge y Giro delll’Emilia, ganador de una etapa y segundo en el Tour de La Provence, tercero en Il Lombardia y La Route d’Occitanie y cuarto en el Gran Piemonte.

El año pasado, fue antepenúltimo en Lombardía; a 21 minutos de Bauke Mollema; el pasado sábado trabajó para Jakob Fuglsang y subió al podio. Al contrario que otros corredores rusos, su progresión está siendo estable. Como juvenil, ganó el prestigioso GP General Patton en 2014 y como tantos otros corrió como sub23 en Italia, en el equipo Viris Maserati Team. Vlasov fue creciendo hasta que en 2018 fue uno de los mejores sub23 ya enrolado en el Rusvelo.

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De izquierda a derecha: Almeida, Vlasov y Stannard, el podio del Giro sub23 en 2018. Foto: Giro Italia sub23

En concreto, ganó el Giro de Italia sub23, por delante de Joao Almeida, al que batió ayer en Emilia, y Robert Stannard; y se quedó a un segundo del podio en el Tour del Porvenir, por detrás de Pogacar, Arensman y Mäder, y por delante de Champoussin, Sosa, Almeida, Dunbar y Foss. El año pasado dio más pasos, campeón nacional, ganador de la etapa reina de Austria, tercero en Eslovenia y Asturias… El Astana fichó su talento, una calidad que ha explotado definitivamente al máximo nivel en este 2020.

Solo Nairo Quintana pudo con él en La Provence en febrero y solo cedió ante Egan Bernal y Pavel Sivakov en Occitanie; su confirmación llegó con su podio en Lombardía y cerró el ciclo ayer en Emilia, con otra exhibición en San Luca, imparable.

Ahora se tomará un descanso antes de retomar la competición cara al Giro de Italia, como gregario de lujo de Jakob Fuglsang. Vlasov vive en Vyborg, una ciudad portuaria rusa en el mar Báltico en la frontera con Finlandia. Su sueño es ganar una gran vuelta y Tom Dumoulin es su inspiración, «excelente en las contrarreloj pero también en la montaña».