Los momentos de Julen Amézqueta

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Foto: Photo Scanferla

Julen Amézqueta (1993, Wilier-Southeast) no ha cerrado los ojos en toda la temporada. Bueno, quizá sí por algún esfuerzo agonístico, por querer seguir a los mejores del mundo. Él, un neoprofesional, que ha podido soñar despierto. El ciclista navarro ha disputado dos Monumentos como Milán-San Remo e Il Lombardia y también debutó, y terminó, el Giro de Italia. Todo un doctorado.

Su balance es más que positivo. “La verdad es que la temporada se pasa rápido. Empiezas con ilusión y las carreras se pasan volando, entre que intentas buscar tu sitio y disfrutas. Tuve la oportunidad de disputar carreras como San Remo y después el Giro que fue una experiencia única”, resume.

“El equipo –continúa- tenía como objetivo las clásicas de septiembre y pienso que acabé bien y que incluso en alguna ofrecí un buen nivel. Pensaba que iba a ser más difícil y que lo iba a pasar peor por la adaptación. Al principio vas con respeto por lo que te vas a encontrar porque hasta ahora habías visto a los más grandes por la tele. Yo creo que ha sido un buen año y estoy satisfecho”.

Con solo 22 años –el segundo más joven- corrió el Giro, todo un curso acelerado de ciclismo profesional. “Te da otra perspectiva, otra forma de ver las carreras, de intentar algo y tener más valor para estar con los primeros. El Giro da muchísimo en cuanto a resistencia y la manera de afrontar las situaciones”, explica.

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Foto: Photo Scanferla

Antes, sufrió para completar los 293 kilómetros de la Milán-San Remo. “San Remo te impacta muchísimo. La sensación que tienes cuando se lanza la carrera es imposible de sentir si no es en una carrera así. El cuerpo se queda tan vacío que cualquier repecho te parece un mundo. No sabes ni de dónde sacas las fuerzas. So unas sensaciones que solo se sienten en esas carreras”, destaca.

En el Giro, además, se escapó dos veces en la tercera etapa –fue incluso líder virtual- y en el último suspiro. Él se queda con esta última aventura. “Para mí fue superespecial cuando cogí una fuga numerosa en la tercera semana del Giro –en la 18ª etapa con llegada a Pinerolo-. Eso que siempre ves por la televisión, que siempre sueñas. Es lo que se llama dos carreras en una_ la etapa y la general. Sabía que había gente muy buena –venció Matteo Trentin por delante de Moser, Brambilla y Modolo, y Amézqueta fue 12º- pero verme ahí es algo único, ese momento se me ha quedado grabado para siempre. Espero que lo pueda borrar el año que viene con otro aún mejor. Se trata de eso, de superar y alcanzar momentos que te marquen más”, afirma.

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Foto: Photo Scanferla

Con otro punto físico más en la segunda parte de la temporada, se codeó y llegó con los mejores en algunas de las clásicas italianas. “En alguna carrera me he visto cerca de los primeros. Y muchas veces tampoco he reflejado en el resultado lo que he hecho. Y por dentro, cuando llegas al hotel, es lo que más rabia te da. El no ver reflejado el esfuerzo que has hecho cuando has podido estar más delante. Y es lo que tengo en mente para mejorar: que el esfuerzo hay que hacerlo hasta la meta”, lamenta.

Así que no le queda más que crecer en el Wilier-Southeast y mira con ambición al próximo año. “Quisiera encontrar mi sitio en el pelotón poco a poco, saber dónde me puedo situar. Hasta ahora vas un poco perdido. Y centrarme un poco más, en el detalle, en el objetivo, e ir con todo. Espero dar un paso de calidad, con trabajo hacerme más a la categoría y mejorar año a año”, finaliza.

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