Milán-San Remo: Tadej Pogacar suma la corona más deseada

El esloveno Tadej Pogacar es el monarca absoluto del ciclismo profesional, pero tenía un lunar en su expediente de éxitos: la Milán-San Remo. Desde 2026, ya nadie podrá acusarle de no haber sido capaz de ganar en el primero de los Monumentos. Ya está en su legado. Una más para el infatigable e insaciable.
Tadej Pogacar empezó la Milán-San Remo con un susto en forma de dura caída en la parte decisiva de la carrera, pero su equipo le llevó al frente del pelotón justo a tiempo para afrontar la primera subida clave: Cipressa. En esas rampas llegó un ataque demoledor al que contestaron únicamente dos corredores: Tom Pidcock y Mathieu van der Poel. Con una veintena larga de segundos sobre el pelotón perseguidor, llegaba el momento de la decisión clave: ¿los rivales de Pogacar iban a dar relevos o no? Ambos decidieron hacerlo y, al menos, en un caso fue un claro error estratégico.
En las primeras rampas del Poggio di San Remo, Mathieu van der Poel cedía frente al ímpetu de un Pogacar que no podía soltar a Pidcock. La carrera era cosa de dos y al sprint. Y ahí, después de 300 kilómetros, no mandaba la punta de velocidad sino la fuerza. Ganó Pogacar por un margen estrecho frente a Pidcock. Unos metros por detrás y aprovechando un ataque en el tramo llano final, el podio lo completaría un Wout van Aert que apunta a que puede ser un rival temible en la París-Roubaix.


