Ralph Denk (Bora-hansgrohe): «El ciclismo debe respetar la tradición, pero buscar nuevas fuentes de ingresos»

El proyecto One Cycling es la última gran novedad en el mundo del ciclismo, con una posible inversión de capital árabe de 250 millones de euros. Pero, ¿cuáles son los objetivos de esa nueva liga? Uno de los equipos que está detrás de esta idea es Bora-hansgrohe y su manager general, Ralph Denk, desveló en la tertulia Windschatten cómo cree que el ciclismo profesional debe evolucionar.
Ralph Denk considera que el ciclismo debe respetar los valores clásicos, pero introducir cambios: «Tenemos que proteger la tradición del ciclismo en Europa. No se puede pasar por encima con una cortadora de césped y decir: ahora sólo vamos a hacer nuevos evento. La base ya es Europa. Pero creo que también hay que modernizar el producto. Hay que ir a Sudáfrica, donde hay mucho ciclismo. Hay que ir a Centroamérica, a Colombia. Hay que ir a Japón. Todos ellos son destinos en los que actualmente no se practica el ciclismo al más alto nivel. Pero son países muy interesantes en los que se podría crear un valor mediático adicional para que el pastel global se haga más grande«.
En esos planes siempre aparece un potencial enemigo: ASO y su gran bloque de competiciones. «ASO tiene su Tour de Francia, París-Roubaix, París-Niza, Lieja-Bastoña-Lieja… No quieren regalar nada. Es una empresa familiar gestionada por sus propietarios, y la empresa familiar en última instancia quiere dividendos a final de año. Si se deterioran, entonces no les gusta el modelo. Y por eso todo el pastel tiene que crecer y tenemos que abrir nuevos mercados».
Pero Denk no cree que la única solución sea competir en nuevos países. En las declaraciones recogidas por radsport-news.com, explica que otra alternativa es la centralización de las negociaciones de marketing: «Cada carrera tiene su propio socio local de vehículos. Si se subcontrata de forma centralizada a un fabricante mundial de automóviles, se generan más ingresos que si cada organizador lo hace por su cuenta, por poner sólo un ejemplo. Lo mismo ocurre con los derechos de televisión. En la actualidad, cada organizador lo hace por su cuenta y los más pequeños incluso tienen que contribuir a la producción o producirla ellos mismos. Si se comercializa como un todo, el balance final también será mejor«.
Denk incluso aplaude la posibilidad de que se pudiera cobrar entrada a los aficionados, pero ofreciendo un buen espectáculo: «Imaginemos una etapa del Tour de Francia. Pasamos por cuatro grandes montañas y subimos el Alpe d’Huez al final. ¿Por qué no recorremos tres montañas y Alpe d’Huez dos veces? Las tres primeras están abiertas a los espectadores de forma gratuita. Y en Alpe d’Huez, donde probablemente se decida, hay entrada de pago. Los ingresos se reparten entre los equipos y los organizadores, menos los costes, por supuesto. ¿Precios? Depende totalmente de lo que ofrezcas. Si ofreces un paquete básico, 5 o 10 euros está bien. Si además hay cerveza y salchichas, entonces quizá se pueda hablar incluso de 25 euros».


