Edwin Ávila, «ciclista por necesidad»

Edwin Ávila, durante una etapa del Tour de Taiwán. Foto: Israel CA
Edwin Ávila (1989, Israel Cycling Academy) busca su sitio en la élite ciclista y lo consigue a golpe de riñón en los sprints. Su llegada, al ciclismo, sin embargo, no fue desde luego fácil. No era su pasión, no tenía referentes. Simplemente, empezó a ganar carreras y vio una forma de ganarse la vida y ver la luz de una infancia y una adolescencia duras.
Sin duda, el velocista colombiano, doble campeón del mundo en pista (2011 y 2014) y campeón nacional (2016), vivió una infancia en absoluto idílica. «Fue una época bastante difícil, violenta, con altibajos. Nosotros nos criamos viajando de un lado a otro, cada año cambiábamos de ciudad, mi papá distribuía calzado por todo el país. Por ese motivo viajábamos mucho, mi papá tuvo mucho dinero, éramos acomodados económicamente. A veces uno no escoge lo que quiere vivir y a mí no me gustaba el ciclismo ni ninguna clase de deporte. Fuimos desplazados por la guerra y a mi papá le quitaron todo. Lo perdimos todo», destacó durante el Instagram Live realizado por la cuenta oficial @fedeciclismocolombia.
Ávila tuvo que trabajar para poder comer de un lado para otro. «En Cartagena nos tocó irnos para Turbana, pasaba un bus cada hora, éramos cuidanderos (vigilantes) de una finca. Un amigo tenía 1.500 palos de limón y los tenía que limpiar, tenía como 15 años y lo hacía por el techo y la comida, literal. Por ese motivo de la guerra no pudimos estudiar ni yo ni ninguna de mis hermanas. Luego una tía nos dijo que nos viniéramos para Bogotá, ella administraba siete almacenes por la séptima, y uno de esos era de ella. Nos fuimos para su casa, primero mis hermanas para trabajar atendiendo con un pago de 600 mensuales. Luego mandaron por nosotros. Fui el último en venir para acá con mi papá. Vivíamos en una sala en la casa de ella. Yo trabajaba de portero«, recuerda.

Foto: Tour du Rwanda
El ciclismo empezó a llamar a su puerta. «Mi papá me había regalado una bicicleta. Luego de estar en Bogotá, tenía la bicicleta y mi papá me llevó a correr el Simón Bolívar, gané y me dieron 100 mil pesos. Dije: ¡100 mil en un día así no más! ¡es más fácil ganarme 100 mil así y no 20 en el almacén! Por eso llegué al ciclismo, por necesidad. Me metí al ciclismo y fuimos muy unidos como familia. A los 15 años daba 120 mil mensuales y lo demás que ganaba en las carreras lo invertía en material. Corrí por uno o dos años con el mismo uniforme, me caía y lo cosía, la gente me fue cogiendo cariño. Un mecánico me vendió unas ruedas financiadas y cuando viajaba a correr cogía mulas, me echando dedo, les decía que si me podían llevar y me iba con los muleros», explica.
«Competía en una bici de acero -continúa-, recuerdo que la primera Vuelta del Porvenir que corrí tenía palancas en el marco y quedé cuarto en la general en Antioquia, y yo con ese pedazo de bicicleta. Muchos me tenían rabia porque siempre ganaba y que con ese material, con el uniforme remendado, hasta me metía la comida en la espalda porque no tenía bolsillos».
#tbt Recuerdos de hace 9 años, que lindo y especial fue ese día. Tenía 21 años en esa época y me acuerdo de cada minuto 😀. Que grande es Dios en mi vida que me ha dado Salud y vida para poder disfrutar de todas estas cosas en mi deporte y mi vida en general.#ciclismo#mundialpic.twitter.com/NNrk8cjHwF
— Edwin Ávila Vanegas (@edwinavilav) 17 de abril de 2020
Pese a su inexperiencia en la pista, comenzó a ganar y por eso le seleccionaron por Colombia. Quién se lo iba a decir, ganó dos Campeonatos del mundo de pista en puntuación, en 2011 y 2014, y dio el salto a profesionales con el Team Colombia en 2013. Definitivamente, de destapó cuando ganó el Campeonato nacional en 2016. «Nadie quería apostar por un pistero en la ruta, y como en el Team Colombia te decían que no eras bueno, que no ibas a lograr nada, no tenía el carácter para ser ciclista profesional. Y ganar un evento tan grande en Colombia fue quitarse un peso de encima. Se iba uno como sintiendo menos y ese nacional me hizo levantar cabeza. No sé cuál de las dos victorias fue más grande, si el nacional o el mundial. Es que gané contra Chaves, Nairo, Winner, Henao ¡todos los World Tour!«, explica.
Este 2020, fue segundo en una etapa del Tour de Colombia, batido por Sebastián Molano, y su última carrera fue en el Tour Rwanda, retirado por una dura caída. El año pasado, ganó el GP Beiras e Serra da Estrela en Portugal. Sus equipos han sido: TeamColombia (2013-2015), Team Illuminate (2016-2017) e Israel (2018-2020). Sin embargo, por la fusión con el Katusha, Ávila se quedó fuera de la estructura del WorldTour y compite con el Israel continental. «Tenía como objetivo subir al primer equipo y correr la Vuelta a España», apunta.


