Icono del sitio Zikloland

Euskadi-Murias, con vocación de equipo grande

sanz-euskadi-murias-mallorca-2018

Sanz, a la derecha, cuarto el domingo en Palma. Foto: Photo Gomez Sport

Regresamos al análisis pormenorizado de los equipos profesionales españoles. Tras estudiar los nuevos proyectos de Movistar, de Caja Rural-Seguros RGA y de Burgos-BH, llega el turno de Euskadi-Murias. La formación de Jon Odriozola ha pasado de continental a profesional. Pero sobre todo sigue mostrando una enseña que lo convierte en único: vocación de ser grande.

Lo normal en los equipos que pasan de continental a profesional es afianzar el proyecto con sólo 16 ciclistas y con un calendario reducido a España con contadas salidas al extranjero. Pero lo cierto es que eso mismo ya lo estaban realizando en Euskadi-Murias cuando eran continentales, categoría en la que han tenido siempre 16 ciclistas y en la que han competido con regularidad en todo el calendario francés y portugués, al margen del español. Por eso, en 2018, Euskadi-Murias ha disparado la estructura en todos los sentidos: son 20 ciclistas y competirán con regularidad en dos frentes. E incluso en momentos muy concretos lo harán en tres carreras a la vez. ¡Todo un reto!

Analizando la plantilla, Odriozola ha apostado por velocistas. Eso es indiscutible y ya lo estudiamos en su día. Ciclistas como Jon Aberasturi, Eduard Prades, Enrique Sanz y Mikel Aristi son compatibles y complementarios. Y, sobre todo, son una garantía de buenos puestos, como demostró Prades en Mallorca al ser sexto.

Los cuatro son fichajes que no proceden del equipo en la categoría continental. No son los únicos. Odriozola ha apostado por 10 corredores nuevos. Los otros seis también son más que interesantes, con ciclistas veteranos y que pueden ejercer de líderes. Hablamos del francés Julien Loubet, ganador del Tour de Finisterre y de una etapa en la Route du Sud en 2017. Sin olvidar a jóvenes como Sergio Samitier, ya destacado en Mallorca, Cyril Barthe o Fernando Barceló, también resulta interesante seguir la pista de Héctor Sáez, procedente de Caja Rural y un corredor con un potencial de crecimiento enorme.

Pero no sólo de fichajes vive Euskadi-Murias. También de corredores que ya formaban parte del equipo en 2017. Hablamos de otros 10 ciclistas. En ese grupo, dos merecen mención especial: Gari Bravo ha sido, sin duda alguna, el líder de la escuadra durante todos estos años, con una regularidad más que notable en pruebas de una semana. Mikel Bizkarra ha demostrado un talento diferente: el de ser un inconformista nato. Su actuación en la Vuelta a Portugal de 2017 es de las que indican que hablamos de un ciclista con una calidad que tal vez incluso ni él mismo llega a asumir. Si es capaz de ofrecer ese rendimiento en carreras como la Vuelta a España, será un corredor que llame mucho la atención del gran público.

Y eso sin olvidar a jóvenes talentos como Óscar Rodríguez o Julen Irizar, o un Mikel Iturria que afronta ya la recuperación final de su grave caída de 2017, o Aritz Bagüés, Aitor González o Beñat Txoperena que representan el carácter y sello combativo de Jon Odriozola.

Samitier, al ataque en Mallorca. Foto: Photo Gomez Sport

De todos modos, el aspecto más positivo en el proyecto Euskadi-Murias es el afán por crecer. Han pasado de 16 ciclistas a 20. Van a disputar todo el calendario profesional español, portugués y francés. Pero no descartan pruebas como Oro y Paz (Colombia), Tour de Alpes (Italia)

El impulso de Murias les garantiza estabilidad pero el proyecto no piensa en esos términos sino en los de crecimiento constante y progresivo. No quieren limitarse al mínimo común denominador que parece garantizar una invitación a la  Vuelta si eres equipo español. Eso cada vez será más difícil y en Euskadi-Murias lo tienen más que asumido.

Salir de la versión móvil