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BH Ultimate Evo 9.8 (Test): Preparada para competir con las mejores

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Si hay un sector dentro del mundo de la bicicleta donde el abanico de elección es amplísimo y que resulta casi una auténtica locura para los no iniciados es el del mountain bike. En los últimos años, el cliente ha tendido más hacia bicicletas de doble suspensión y cada vez más recorrido, quedando las rígidas un poco alejadas de los principales focos. A pesar ello, los fabricantes no las han relegado de sus evoluciones.

En este caso concreto, BH nos ha permitido probar la Ultimate Evo 9.8, réplica de la misma que esta disposición del equipo BH-Templo Café que lidera Carlos Coloma. Estamos hablando de la tope de gama de la marca alavesa, un cuadro del que destaca principalmente su ligereza (840 gramos el cuadro, según el fabricante) y a la que han equipado acorde a ello (ver galería de fotos).

La primera impresión al verla es la de una bicicleta de formas limpias, atractiva su combinación de colores, a lo que ayuda que venga equipada con el SRAM AXS Eagle XXI con cadena y cassette en tonos arcoíris; ruedas de carbono también de BH con 28 mm de perfil y llantas de 25 de ancho; frenos XTR (no así los discos que son XT); y horquilla Fox Factory de barras de 32mm Step Case, 100mm de recorrido y recubrimiento Kashima con ese dorado tan característico.

Es cierto que en esta inspección echo en falta un elemento diferenciador en el diseño que te haga reconocer la marca a primera vista, aunque ocurre mucho con la bici de este tipo. Esto es compensado por la pintura del cuadro, color que no podrás encontrar en la bici de serie ya que este es una las combinaciones del programa de personalización de BH: el programa BH Unique, en el que podrás elegir los colores del cuadro, del logo, incluso los detalles de una pequeña inscripción. Si bien tiene un sobrecoste de 300 euros sobre el montaje de serie: 6.999,90 euros frente a los 7.299,90 euros.

Y después de este intercambio de miradas en el que solo nos fijamos en lo superficial, ¿cómo fue la primera cita? La verdad es que mejor de lo esperado. En una bici de carretera, una primera cita da para básicamente modificar algunas medidas y poco más. Pero con una bici de montaña es bastante más complejo, y eso que uno todavía uno no es muy tiquismiquis, pero algunas manías tengo. Por ejemplo tuve que regular la distancia de las levas del bloqueo y del cambio para que con los traqueteos, o al colocar los pulgares en ciertas posiciones, no se activarán.

Esto en la horquilla suponía un problema al ser esta de “push to unlock” (presionar para desbloquear) ya que si lo desactivas en el monte la horquilla se quedaba bloqueada, rígida, y puedes dañar el cartucho. En el caso del mando del cambio, este es muy sensible y también lo puedes activar si no llevas la distancia correcta, no como en uno de accionamiento mecánico, en el que además suelo tener la manía de apoyar de los pulgares para relajarlos (a decir verdad, no me había dado cuanta que hacía este gesto hasta ahora). Después, la presión de las ruedas y la horquilla fueron mucho más sencillas ya que yo también monto una Fox de 100mm Step-Case.

Una vez que ya habíamos roto el hielo y hechas estas pequeñas presentaciones, toca exprimirla y ver hasta dónde nos podía llevar la joya de las rígidas de BH. Las primeras sensaciones son de velocidad, de que rueda muy fácil, como pidiendo guerra. Lo que nos demostrara después, nos abrirá los ojos de cuánto ha evolucionado el diseño de una bici rígida de 29er desde aquellas primeras a principios de la década de 2010.

La lectura del terreno es muy buena. A pesar de ser una rígida XC, no la notas muy botosa atrás, o que te quiere escupir si hay un resalto o bache contundente. Las zonas de raíces o piedra grande suelta se manejan con soltura y nunca llegando a ser ingobernable, algo a lo que ha contribuido el nuevo diseño de las vainas traseras, más cortas y compactas. Es muy manejable, algo para lo que no necesité periodo de adaptación; fue como si la conociera de siempre, a lo que ayuda su ángulo de dirección de 68º (cada vez más abierto).

Sí que es verdad que tuve que recordar cómo se echaba bien el culo para atrás ya que viene montada con una tija de sillín BH Evo Carbon y yo estoy ya hecho a la telescópica. El sillín Prologo Dimensión al menos tiene forma redondeadas en su parte trasera, lo cual facilita esa operación y evita enganchones con nuestra ropa.

Habíamos destacado su ligereza anteriormente, y el hecho de que era una rígida ¿verdad? Pues una de las sensaciones que más me maravilló de esta bici era ese “genio” que solo la combinación de ligereza y rigidez te pueden dar. Al ponerse de pie sobre ella y exigir, la sensación de no tener casi resistencia en la parte trasera era increíble. La fuerza que transmitía parecía empujarte solamente y exclusivamente a ti, y no perderse en desplazar nada más. Y no es que se vea como un cuadro frágil, para nada, no se nota ningún punto blando.

Además para cuidarlo y evitar que en alguna de esas fatídicas caídas podamos fracturar el tubo superior del cuadro, BH lleva montado una dirección con giro limitado que impide que el manillar pueda golpear el cuadro, y totalmente integrado en los casquillos interiores, sin toques a la vista.

Otra de las sorpresas positivas fue el comportamiento de la horquilla. Como dije anteriormente, el set-up fue bastante sencillo ya que monta también Fox y no había variaciones. Pero desde la aparición de las Step-Case, estas se me habían atragantado. Mal de hacerme mayor y no adaptarme a ciertos cambios. Por ejemplo, no me gusta que los tornillos para quitar las botellas estén tan poco “a mano”, o la pieza del rebote la tengas que roscar y desenroscar casi por sensaciones. Aunque esto no afecta a todo el mundo, y por lo tanto no era tan relevante para el gran público.

Pero lo que sí fue relevante para la mayoría de usuarios, fue la pérdida de rigidez de estos modelos de horquillas por un ahorro del peso en sus primeras versiones. Cosa que Fox ha corregido ya en la gama de 2020. Notar cómo al inclinar, frenar y meterla en la curva, la horquilla no perdía rigidez o “se ponía blanda”; fue toda una grata sorpresa, y te daba todavía mayor confianza en esos senderos rápidos y ratoneros, con giros bruscos, o en esos descensos más técnicos. La horquilla viene con mando Fox y dos posiciones (abierto o cerrado) más que suficiente para una rígida. En este caso concreto con el sistema de presionar para desbloquear, que no es de mi gusto, pero si como a mí tampoco a ti te atrae así, Fox permite cambiarlo a presionar para bloquear.

Otro de los aspectos destacados de la bici es el cambio SRAM AXS Eagle XXI. De entrada, es llamativo lo colorido de este (aunque esté disponible también en dorado y negro, tanto en la versión mecánica como inalámbrica). Dentro de esa parte de transmisión, la sensación de inmediatez al pulsar el mando y ejecutar el cambio. La duración de las baterías es muy elevada. Durante todas las salidas de la prueba (20 horas) no he tenido que recargar la del cambio o cambiar la pila del mando (lleva una cr2032). Puedes sincronizarlo directamente con tu dispositivo GPS, y observar el estado de la batería del cambio trasero, y en el peor de los casos, si la pila del mando se agotara, podrías elegir piñón “manualmente” con botón que tienes en el cambio.

Al emparejarlo con tu GPS, puede ver también el desarrollo que llevas. Con la App, puede cambiar las posiciones de subir o bajar piñón también. Si hay algo que a mí me encanta del XXI es su cadena y el mecanizado del cassette. Ambos son muy caros, es verdad, pero la cadena aguanta muchísimo (prácticamente el triple que una del GX) y el mecanizado de los cassettes soporta casi de igual manera.

Un punto que siempre hay tener luego en cuenta con bicicletas rígidas y que llevan bielas SRAM de 30mm y eje Dub es que dejan poco espacio en la zona del pedalier para poder pasar por ejemplo el cable y funda del accionamiento de una tija telescópica (la cual sí que podremos instalar en este modelo en concreto porque queda algo de espacio por la parte superior del eje y dispone de posible entrada superior).

Los frenos Shimano XTR M-9100 es una elección acorde con el intento de dejar esta bici dentro de la categoría de “peso pluma”. Han mejorado mucho, sobre todo no se notan tan “blandos” como su predecesores, gracias al cambio de la posición del amarre de la maneta en el manillar y darle ahora dos puntos de apoyos, sin ganar gramos. Detalle curioso es el que la vaina trasera del cuadro de la BH Ultimate Evo 9.8 venga preparada para montaje del sistema Flat Mount, el estándar que se usa en carretera, aunque es algo que ya se ha visto en otras marcas, e incluso alguno frenos de SRAM para bicis de montaña viene ya con las pinzas en ese formato.

Definitivamente, la BH Ultimate Evo 9.8 es una bicicleta de montaña para aquellos clientes exigentes, que busquen las sensaciones más competitivas de una mountain bike, la pura velocidad y adrenalina del auténtico XC, y que me ha hecho reconciliarme con las bicicletas sin doble suspensión.

Fotos: Oskar Matxin

Características técnicas:

CUADRO

GRUPO CAMBIO

FRENOS

RUEDAS

SILLÍN

COCKPIT

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