La 10ª etapa de la Vuelta a España significa el regreso a la competición para unos ciclistas que ya han tenido el tiempo necesario para asimilar la caída y abandono de Tadej Pogacar. Entramos en una nueva fase de la carrera, con un control mucho menos férreo por parte del equipo del líder y con más emoción en la pelea por la general.
La etapa comienza en Alcaraz y finaliza en Elche de la Sierra. En total, son 185 kilómetros de un perfil que sólo incluye tres puertos puntuables y todos ellos son de 3ª categoría. En principio, no parece una jornada dura, pero si vamos más allá vemos que es un día con casi 3.000 metros de desnivel acumulado, con un final con tendencia claramente ascendente… y que desde luego no será nada sencillo para que un equipo pueda controlar.
Visma-Lease a Bike podría plantearse el día como una jornada buena para sus velocistas. Pero tal vez es mucho mejor jugar al ataque e intentar meter a sus mejores corredores en la escapada del día. Y es que a estas alturas y sin UAE en plan apisonadora, es obvio que Movistar no tiene mucho interés por controlar el pelotón con mano de hierro, puesto que su única interés es acompañar y escoltar a Enric Mas de la mejor forma posible. Y eso a veces exige ahorrar energía.
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