Icono del sitio Zikloland

Valverde: «Cuando vas líder del Tour te sientes el rey del mambo»

alejandro-valverde-2008-maillot-amarillo

Valverde, de amarillo hace una década. Foto: Movistar Team

Si hay un corredor que tenga recuerdos y anécdotas del Tour ‘para aburrir’, ése es Alejandro Valverde. El ciclista murciano regresa un año más a la Grande Boucle. Y con tantas veces como ha tomado parte en la carrera, los tiene de todos los colores. Gloriosos, y también amargos.

En la carrera más importante del mundo, cualquier novato se siente engullido por la vorágine de esa burbuja ciclista: «Todo te llama la atención. La cantidad de medios de comunicación, el público, todo lo que mueve… es increíble llegar a ese primer Tour».

Y entre los de mayor gloria, aquella etapa en Courchevel cuando derrotó a Lance Armstrong. Un día en el que ya desde la salida se notaba especialmente bien… y luego lo confirmó en la meta. «Cuando vi que se quedaban Ullrich y Basso y yo iba solo con Mancebo, Lance y Rasmussen, pensé que podía ganar. Armstrong arrancó a 500 metros, pero le cogí la distancia y pude batirlo».

O el día que se vistió de amarillo en Plumelec (2008) y en el que, asegura, ni siquiera quería esprintar: «Iván Gutiérrez me dijo que fuéramos para delante, que podía ganar. Confié en él, gané y me vestí de líder. Siendo líder del Tour te sientes el rey del mambo. Es algo impresionante, espectacular», evoca.

Foto: Nico Vereecken / @bettiniphoto

La victoria en Peyragudes, tras año y medio parado y un Tour «con muchas caídas» también forma parte de los hitos en su historia con el Tour. Y cómo no, el podio en París, que desvela que no disfrutó todo lo que le hubiese gustado: «Para mí fue como una victoria. Ayudé siempre a Nairo, tanto que arranqué de lejos arriesgándome a perder el ‘cajón’. Cuando llegué a Alpe D’Huez y vi que era tercero rompí a llorar porque fue una liberación. Al día siguiente estuve con 39 y algo de fiebre y casi me tengo que bajar en los Campos Eliseos. No pude disfrutar lo que era un podio en París».

El contrapunto amargo fue la caída en Düsseldorf, cuando apenas llevaba seis kilómetros de carrera: «Tienes alegrías y tienes tristezas. Fue mi caída más gorda, pero ya está superado. Todo el mundo lo ha visto y yo también», cierra. A partir del próximo día 7, Valverde se apresta a escribir una nueva página en ese largo libro de recuerdos con la ronda francesa.

Salir de la versión móvil