La séptima etapa del Tour de Francia volvió a caer en manos de Tadej Pogacar. Visto el resultado final, todo parece resuelto en favor del esloveno. Pero la vida, el deporte y el ciclismo invitan a no presuponer resultados finales de acuerdo con actuaciones parciales. De momento, el de UAE es el más fuerte. Pero hay un escalador que resiste su paso: Jonas Vingegaard.
El día se disputaba entre Tomblaine y La Super Planche des Belles Filles, con 176 kilómetros. Era el primer final en alto. Y UAE pronto demostró que no quería perder el maillot amarillo. No dejó que la escapada pudiera coger la renta suficiente para que generar ningún cambio de liderato, lo que desesperó a un Bora que había metido a dos ciclistas para apostar por el amarillo y por el triunfo parcial y que acabó yéndose de vacío.
Eso sí, Bora lo intentó hasta el final. Mientras su líder, Alexandr Vlasov fallaba como consecuencia de la caída del día anterior, Lennard Kamna estuvo a apenas 200 metros de sumar una nueva victoria de prestigio para los alemanes. No pudo ser. UAE trabajó con Bennet y Majka y remató con Pogacar. Sin embargo, estuvo muy cerca de verse sorprendido por Jonas Vingegaard, quien respondió a su ritmo alto con un certero ataque en los metros finales. Pogacar sufrió para remontarle y ambos marcaron el mismo tiempo.
Es la primera vez que vemos un mano a mano igualado y Vingegaard insiste en que él irá a mejor en la tercera semana, con mucho calor y con metas por encima de los 1.800 metros. Motivos todos para la esperanza de ver un Tour competido. De momento, la realidad es Pogacar 2-resto de rivales 0.
