El Tour de Francia entra en su recta final. Llegamos a la 17ª etapa y al segundo entre los asaltos que los ciclistas deberán dirimir en los Pirineos. La jornada se celebrará entre Saint-Gaudens y Peyragudes, con 129.7 kilómetros. Por tanto, etapa muy… corta y muy explosiva, puesto que cuenta con hasta cuatro puertos puntuables. Eso sí, el arranque es llano, lo que dificulta el objetivo de los escaladores puros de meterse en la fuga del día.
Los ciclistas deberán superar hasta cuatro puertos puntuables. Los dos primeros se encuentran muy bien conectados y casi podemos decir lo mismo de los dos últimos. El terreno llano abunda en la salida y entre el segundo y el tercero. La primera subida será el Col d’Aspin, con 12 kilómetros al 6,5% de pendiente media. La segunda es el único puerto de 2ª de todo el día: Hourquette d’Ancizan, con 8 kilómetros al 5,1% de pendiente media.
En el tramo final los corredores deberán superar Val Louron-Azet, con 10,7 kilómetros al 6,8% de pendiente media y, finalmente, Peyragudes, con 8 kilómetros al 7,8% de pendiente media. La mayor dificultad del día viene por la acumulación de esfuerzos realizados y por el inmenso calor de los últimos días, lo que está provocando un desgaste mucho mayor que el que hemos vivido en anteriores ediciones del Tour. En el propio pelotón son muchas las voces que están convencidas de que vamos a vivir desfallecimientos en estas jornadas finales y ponen lo sucedido ayer con Romain Bardet como ejemplo.
