La 15ª etapa del Tour de Francia llevará a los ciclistas desde Rodez hasta Carcasona. En total, son 202,5 kilómetros, por lo que no hablamos de una jornada corta. Y en teoría, es una etapa perfecta para la escapada. Eso sí, los equipos de los velocistas no pueden ni deben arrojar la toalla. No tienen muchas oportunidades y los sprinters más puros están sufriendo mucho como para, al menos, no intentarlo camino de una de las ciudades más bonitas en el sur de Francia.
Carcasona es una ciudad conocida mundialmente por sus murallas y sus castillos. Pero también por acoger muchas veces el descanso del Tour de Francia en el camino entre Alpes y Pirineos. En 2022, la carrera acogerá el día sin competición, pero antes habrá que superar una etapa con un buen puñado de repechos y dos altos puntuables: el primero es la Cote d’Ambialet, con 4,4 kms. al 4,6% de pendiente media. El segundo es Cote des Cammazes, con 5,1 kms al 4,1% de pendiente media.
La clave es sencilla de explicar: la parte final es la más suave del día y casi siempre con tendencia de descenso. Pero como sucedió hace apenas unos días, todo dependerá del número y la calidad de los escapados: si se marchan locomotoras como Kung, Pedersen, Jorgenson, Ganna… el pelotón sufrirá muchísimo. Lotto-Soudal, BikeExchange, Quick-Step, Alpecin… deben analizar el estado de salud de sus diferentes velocistas, comprobar el ritmo de los fugados y sacar la calculadora. Eso sí, no tienen muchas más oportunidades, así que deben afilar y mucho el lápiz y arriesgar en la persecución.
