El Tour de Francia es una carrera tradicional, pero al mismo tiempo diferente a todas las demás. Si el Giro de Italia disfruta concentrando toda la dureza en las últimas tres o cuatro etapas y la Vuelta a España apuesta por meter montaña prácticamente desde la primera jornada, el Tour diseña recorridos con dos pasos decisivos: Alpes y Pirineos. Pero no hay una norma fija sobre cómo, cuándo y dónde se concentra la mayor parte de los puertos clave. En 2022 estarán en la segunda semana.
Después de un tercio de carrera, la general sigue completamente abierta. Dos son los candidatos principales a la victoria: Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard. Y por delante quedan dos semanas de seis días: de martes a domingo. Pero… cuidado: la segunda semana es mucho más dura que la última. Y hay dos para demostrarlo.
Para empezar, en la segunda semana los corredores afrontarán cuatro finales en alto en los seis días. En cambio, en la última únicamente hay dos finales en alto. Pero no hablamos solo de cantidad. También lo hacemos de calidad. De los dos finales en alto, solo hay uno que se considere HC, el máximo nivel de dificultad de un puerto. Hablamos de Hautcam dentro de una jornada en la que se deberá subir también Aubisque. Es decir, seis etapas y solo dos subidas HC. En la segunda semana, en canbio, tenemos hasta cinco puertos HC: Galibier y Granon en la 11ª jornada y Galibier, Croix de Fer y Alpe d’Huez un día más tarde. La conclusión es obvia: no se pierdan la semana que ahora comenzamos.
FOTO: ASO / Charly Lopez
