La Tirreno-Adriático afronta una quinta etapa más que interesante, puesto que será el día de la verdad para que los escaladores puedan dictar sentencia. En una carrera marcada por muchas jornadas de media montaña, hoy es el día de los puertos de primer nivel y, por tanto, el escenario ideal para que los grandes escaladores marquen diferencias.
La quinta etapa se disputa sobre 166 kilómetros y tiene su salida en Morro d’Oro – Sassotetto y su meta en la cima de Fonte Lardina, situada a casi 1.400 metros de altitud. La jornada incluye más de una y de dos subidas, con algunos que otros puertos puntuables, pero con otras ascensiones que no han sido consideradas como puntuables por la organización, pero que irán dejando huella en las piernas de los corredores.
En los kilómetros finales, los ciclistas deberán ascender un puerto de 4,7 kilómetros al 5,6% de pendiente media antes de que una rápida bajada les lleve a las faldas de la última subida. Y ahí hablamos de palabras mayores: puerto de 10,8 kilómetros al 7,3% de pendiente media. En definitiva, una ascensión ideal para escaladores puros, lo que abunda en la Tirreno. Los ojos de los aficionados españoles estarán puestos en Enric Mas (Movistar) y Mikel Landa (Bahrain).
Pero no son los únicos aspirantes a la victoria. Ciclistas como Jai Hindley, Aleksandr Vlasov, Ben O’Connor, Thymen Arensman, Adam Yates, Joao Almedia, Hugh Carthy y, por supuesto, Primoz Roglic son rivales peligrosos y claros candidatos a la victoria en una etapa que debe ser decisiva en la pelea por la general de la Tirreno-Adriático de 2023.
