Javier Ruiz de Larrinaga ya se encuentra concentrado con la selección española antes de disputar mañana, a las 15 horas, el Mundial de Valkenburg de Ciclocross. Será para él su undécimo campeonato consecutivo y acude con la intención de hacer un buen papel y acercarse, en lo posible, al 16º lugar que firmó el año pasado en Bieles.
De este modo, ‘Larri’ quiere dejar atrás los problemas de salud que le llevan afectando desde principios del mes pasado: «No creo que haya sido una campaña de altibajos. Pero en este primer mes del 2018 todo se ha torcido y no he acabado de encontrar la salud. En Ametzaga e Igorre mi nivel era muy bueno. Pero me queda la sensación de mala fortuna por la enfermedad que pasé en enero y que condicionó toda la preparación para el Mundial», explica.
La última semana ha sido, por fin, buena: «He entrenado más o menos bien y sin percances, con alguna salida más explosiva». Sobre el circuito, realmente para él es toda una incógnita: «Habrá que probarlo el mismo domingo, porque con las pruebas que se disputarán y el tiempo tan variable seguro que hay cambios«, ha dicho, admitiendo además «no saber muy bien» cómo se adaptará al trazado.
Buen barrizal el que nos hemos encontrado en el circuito #Limburg2018. Sigue teniendo zonas técnicas, puentes, vaivenes y bajadas pronunciadas, pero el barro reduce velocidad y da más calma. Ojalá la salud y la fortuna -en la salida- nos acompañe. ¡Suerte a toda la @RFECiclismo! pic.twitter.com/PoVol2CtWk
— Javier Ruiz de Larrinaga (@ruizdelarrinaga) 2 de febrero de 2018
La clave, para él, es marcar un ritmo constante desde el inicio, sin altibajos a lo largo de la carrera: «Hablamos siempre de un top25 por mi nivel ‘normal’, pero sólo he obtenido ese resultado el año pasado. Los mundiales son carreras raras. Todos vienen a tope y se vuelven más impulsivos. Hay que evitar errores», resume.
Tras la cita mundialista, Larrinaga cerrará la temporada sobre el barro con otras tres pruebas: Maldegem (7 febrero), Lille (10 febrero) y Hoogstraten (11 febrero).
