El mundo en general y el mundo del deporte en particular deberían ofrecer respuestas claras y sencillas a cualquier duda. El problema de la realidad es que nunca sucede así. Cuando Remco Evenepoel ganó la Vuelta a España de 2022 parecía evidente que estábamos ante el corredor que iba a dominar las grandes vueltas del futuro. Pero después de un día malo camino del Tourmalet, parece que la reflexión es justo la opuesta y que la gran montaña no es para el belga.
El primer dato importante después de un fiasco pasa por conocer las sensaciones del ciclista. Si Joao Almeida, por ejemplo, reconocía que llevaba varios días arrastrando un catarro, Remco Evenepoel confirmaba una versión muy diferente: «Cuando lo intentas y lo has dado todo, no hay arrepentimientos. El depósito estaba vacío. Gracias al equipo por el apoyo y por estar conmigo hasta el final. Los lobos nunca se rinden». El propio equipo, además, confirmaba que Remco no está enfermo ni lesionado.
Partiendo de esa base, tampoco el equipo puede ser criticado. Muchos dedos apuntaban antes del inicio de la Vuelta contra Patrick Lefevere por no tener un bloque tan sólido como el de los rivales, pero lo cierto es que el bajón de Remco no llegó por tener un equipo débil. Fue el líder el primero que no tuvo fuerzas. Así que no hablamos de una enfermedad ni de un fallo colectivo, ¿significa que Remco Evenepoel no sirve para las grandes vueltas? Es evidente que no.
Remco es un ciclista con solo 23 años y que tiene que seguir creciendo en los próximos años y madurando frente a las adversidades. Ya ha ganado una vuelta de tres semanas, lo que certifica que resiste los 21 días. Pero tiene que analizar los errores cometidos en la preparación y desarrollo de esta Vuelta a España de 2023 si quiere poder enfrentarse de tú a tú a los Jumbo-Visma.
Para empezar, Patrick Lefevere deberá desarrollar un músculo poco trabajado en un equipo tan ambicioso y exigente como el suyo: el de la paciencia. Ganar vueltas de tres semanas no es sencillo. Un corredor sólo puede aspirar a la victoria en una o, como mucho, dos en toda la temporada. Y lo normal es que sólo gane una. Incluso lo normal es que no gane ninguna… si Jumbo-Visma mantiene el rendimiento. ¿Serán Lefevere y sus técnicos capaces de trabajar con esa calma necesaria para crecer como vueltómanos? Eso lo iremos viendo en los próximos años.
Por su lado, Remco Evenepoel tiene que certificar una mayor regularidad. Le hemos visto un gran golpe de pedal en etapas de repechos y, por supuesto, en cronos individuales. Pero tendrá que enfocar sus entrenamientos y preparación en el paso a máxima velocidad por puertos de 1 hora, esfuerzos como el que vemos tradicionalmente en el Tour de Francia y que son muy diferentes a los que se tienen que hacer en otras carreras. Ese tipo de trabajo puede acabar propiciando que veamos a un Remco menos explosivo. Pero es realmente imprescindible que un corredor acostumbre su cuerpo a ese tipo de exigencias desde el punto de vista físico y también psicológico, puesto que es difícil de explicar que Remco no tuviera una capacidad física para rodar entre los 50 mejores de la Vuelta. Vimos a Almeida sufrir, pero no arrojar la toalla en ningún momento. Y eso es algo que el joven belga también debe aprender.
