Peter Sagan no ha perdonado y se ha impuesto con autoridad en Longwy, final de la tercera etapa del Tour de Francia, por delante de Matthews (Team Sunweb) y Martin (QuickStep).
El líder del Bora-hansgrohe respondía con sorna a la primera pregunta tras su victoria y agradecía el esfuerzo de sus compañeros: “¿Qué es la presión? No sé lo que es. Primero, quiero agradecer al equipo por su gran trabajo tirando todo el día. No fue fácil con el viento de carrera y un enorme estrés en el pelotón”.
No fue en cualquier caso una victoria fácil, sino más bien trabajada por el doble campeón del mundo, lanzado al final por Rafal Majka para superar a Porte y aguantar hasta la línea de meta el empuje de sus rivales:
“La subida final era muy dura. El BMC hizo un gran trabajo para Richie (Porte) y su ataque a falta de 800 metros abrió un pequeño hueco. Entonces, decidí acelerar. Era lejos y demasiado pronto. Finalmente, cuando empecé mi sprint, se me salió el pie del pedal. Este fue otro error, aun así gané, aunque Michael Matthews casi me bate. Estoy contento por conseguir esta victoria”.
Un triunfo que es el octavo en el Tour de Francia desde 2012 –no ganó en las ediciones de 2014 y 2015- y el 99 de su carrera, a un paso de ser centenario.
