El Tour de Francia es una máquina de picar carne. Lo es para los ciclistas. Pero también lo acaba siendo para todos los que viven en ese infierno: mecánicos, masajistas, directores, jefes de prensa… y, por supuesto, para los periodistas. Los plumillas están obligados a escribir páginas y más páginas. Y lo han de hacer tanto si hay noticia como si no la hay. En el caso de Movistar Team y el Tour, la noticia es que viajan con tres jefes de filas, aunque un servidor, fiel al espíritu contradictorio que me caracteriza, prefiere pensar que van sin jefe de filas.
Los equipos de José Miguel Echavarri y Eusebio Unzue tuvieron durante muchos años al mejor vueltómano del mundo: Miguel Indurain. Pero esas glorias permanecen al pasado y si ahora hay un Indurain, ese se llama Chris Froome y su equipo es el Sky. Por eso mismo es lógico que Sky viaje al Tour de Francia con un único jefe de filas. Tienen otros corredores que podrían llevar galones. Pero cuando uno ha ganado tantas vueltas de tres semanas, la confianza debe ser máxima en Froome y los demás deben asumir su papel secundario.
El resto de aspirantes, en cambio, no pueden decir lo mismo. No están dominando ni Giro, ni Vuelta, ni muy especialmente el Tour. Y no hablamos de Movistar. Hablamos de todos los equipos del mundo. Por tanto, todos parten con aspiraciones, pero al mismo tiempo con dudas. El mejor entre los aspirantes al cetro es, sin duda alguna, el bloque de Movistar. Tienen a Nairo Quintana, Mikel Landa y Alejandro Valverde. Tres tenores y muchos días por delante para rellenar páginas buscando la pimienta del enfrentamiento.
Landa, junto a Nairo Quintana subiendo a Arrate. Foto: Photo Gomez Sport
Ya me veo la táctica: ir a Nairo a decirle que Valverde ha comentado que sueña con vestirse de amarillo (y quién no, diría yo); luego dejarle caer a Landa que Nairo ha dicho en su país que él es el ciclista que más veces ha subido al podio del Tour en Movistar (nadie lo puede negar), y rematar pidiéndole a Valverde que diga quién tiene más opciones entre sus compañeros para ser el líder (forzándole a tomar partido).
Nada de eso ha ocurrido. Pero es muy fácil que lo veamos… y más cuando uno ve que no hay Mundial de fútbol para la selección española, lo que deja todavía más hueco para el apartado del ciclismo. Si los protagonistas pican el anzuelo, tendremos una semana divertida en lo declarativo. Y creédme, amigos, la primera semana del Tour puede ser muy aburrida para el espectador pero muy estresante para el periodista que ve un mundo de páginas blancas frente a él y ningún tema con el que rellenar. La tentación de intentar provocar la chispa es muy grande.
Sin embargo, si somos sinceros y analizamos el recorrido del Tour de Francia de 2018 sin ningún tipo de fanatismo, debemos llegar a una conclusión que ya apuntaba en el comienzo del artículo: Movistar viaja sin jefe de filas. Al menos, lo hace hasta la etapa número 10. Los nueve primeros días pueden pasar miles de circunstancias, especialmente, en la jornada del pavés. Y eso es algo que acabará afectando a Movistar, pero también a muchos de sus rivales. Es ley de vida. Ha ocurrido siempre y seguirá ocurriendo.
Quintana, en la presentación oficial del Movistar Team con Valverde y Landa. Foto: Movistar Team
Por tanto, para qué vamos a entrar en discusiones pueriles sobre quién es el líder de Movistar (o de cualquier otro equipo) si cuando llegue la montaña podemos tener a más de una candidato fuera de la carrera. Y repito: esa reflexión vale para Movistar pero también para todos los demás. Por eso mismo, en Movistar, que es el equipo de la calma, no se pondrán nerviosos. Saben que la primera semana tiene un gran componente de lotería y por eso es mejor jugar tres bazas que una.
Ahora toca esperar y rezar. El Tour se puede perder en las nueve primeras etapas. Pero habrá que ganarlo a partir de la décima. Ese será el día de empezar a decidir quién debe liderar el equipo Movistar. Hasta entonces tendremos muchas declaraciones y muchos fuegos artificiales. Como decimos en Valencia, no alimenta… pero calienta el cuerpo. O como decía un famoso locutor de RNE, todo lo demás es ruido… pero debería ser silencio.
