La Milán-San Remo es el primer Monumento de la temporada y, al mismo tiempo, el primer y gran duelo entre dos titanes: Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel. O Mathieu van der Poel y Tadej Pogacar. Sus tácticas están más que definidas. Y el escenario del enfrentamiento debe ser la subida al Poggio de San Remo.
El menú de la Milán-San Remo es más que conocido: 298 kilómetros de un recorrido que comienza con muchísimos kilómetros llano y que no incluye ninguna zona especialmente dura hasta el Passo del Turchino, puerto situado a mitad de la prueba. Luego tendremos otros muchos kilómetros de terreno llano hasta la llegada a la zona caliente del día, los últimos 60 kilómetros.
En ese tramo los corredores deberán superar el Capo Mele, el Capo Cervo, el Capo Berta y la Cipressa. Todos ellos son el calentamiento perfecto antes de la subida final, aunque lo cierto es que en los últimos años ya ha habido ataques y muy serios de algunos favoritos en esa subida de Cipressa. Sin embargo, todo debería decidirse en la subida final al Poggio di Sanremo y en su bajada hacia la línea de meta.
Resulta evidente que Tadej Pogacar necesita atacar y marcharse en solitario mientras que Mathieu van der Poel sabe que sosteniendo ese ataque, ganará el sprint. Así que cada uno tiene sus armas. Pero no deberían ser los únicos implicados en la pelea. Hombres como Tom Pidcock, Julian Alaphilippe, Isaac del Toro, Wout van Aert, Christophe Paporte… no deberían andar lejos de la cabeza de carrera mientras que si vemos un sprint más o menos masivo… en ese caso aparecerán otros corredores como Jasper Philipsen, Biniam Girmay, Mads Pedersen… Sin embargo, los precedentes y la ambición de Pogacar hacen que las opciones de los velocistas sean menores que antaño.
