Por sus particularidades, la Milán-San Remo es una carrera abierta. Y tanto el recorrido como la atención que despierta tanto en sprinters como clasicómanos e incluso vueltómanos hace que siempre haya un gran abanico de ciclistas con posibilidad de ganarlas.
Empezando por el hecho de que se den cita los últimos ganadores. Estará Vincenzo Nibali defendiendo su corona de 2018, pero también Michal Kwiatkowski, Arnaud Démare, John Degenkolb y Alexander Kristoff. Ya por sí mismo, eso deja un gran número de posibilidades y un vencedor más que incierto. Pero todavía hay otro dato que hace más interesante la carrera de este sábado.
Y es que también estarán prácticamente todos los que han pisado el podio en las últimas ediciones. Peter Sagan, Caleb Ewan, Philippe Gilbert, Julian Alaphilippe, Jurgen Roelandts o Michael Matthews. De los que hay en activo, sólo faltarán como vencedor Mark Cavendish -ganó en 2009 y esos tiempos no parece que vayan a volver para él- y Ben Swift, enrolado en el equipo Sky.
Démare, vencedor de la Classicissima 2016. Foto: FDJ
Estamos hablando de un ramillete de 12 corredores, cada uno en un estado de forma diferente. Si tenemos que hacer caso a lo visto en estas últimas semanas, parece que Alaphilippe, Viviani -a ver qué hacen en el Deceuninck-QuickStep con ellos y con Gilbert- y el propio Kwiatkowski parten un poco por encima del resto. Pero, por ejemplo, Peter Sagan no ha estado lejos en Tirreno pese a andar un poco enfermo, y le tiene unas ganas especiales a la carrera.
O, por qué no, Fernando Gaviria. Precisamente en San Remo siempre le ha faltado un poquito de fondo para llegar con el empuje suficiente como para ganarla. Quinto en 2017, no pudo correr en 2017. Entre los sprinters, Bahrain-Merida lleva a Colbrelli y Cofidis lleva tanto a Laporte como Bouhanni. En principio, parece que el primero de ambos tiene el favor del cuerpo técnico.
Otro hombre rápido que también ha ganado recientemente es Groenewegen, para quien tal vez la carrera sea, por sí misma, demasiado dura. Por el contrario Van Avermaet, sin ser un sprinter, sí tiene la punta de velocidad necesaria para definir si llega un grupo pequeño. ¿Y Astana? El equipo revelación del 2019 incluye a Magnus Cort Nielsen, muy en forma, al que más valdrá tener en cuenta. Como a Matteo Trentin (Mitchelton-Scott), otro de los ‘locales’ con opciones.
Una llegada al límite en San Remo después de 291 km y 7 horas. Foto: LaPresse/ Gian Mattia D’Alberto
Entre los españoles, el ‘hype’ está en ver qué hace Alejandro Valverde, vestido de campeón del mundo. Si las subidas a la Cipressa y el Poggio -donde tradicionalmente se limpia todo y queda la selección definitiva- se hacen con buen ritmo y caen muchos velocistas, el murciano ganará muchos enteros. Difícil tener un acompañante mejor que Roelandts. Barbero, Lluis Mas y Landa completan a los españoles del Movistar Team, habrá que ver dónde llega el burgalés, pero Landa vuelve tras su caída en Mallorca así que no lo tendrá fácil. Markel Irizar (Trek-Segafredo) y David Lozano (Novo Nordisk) cierran la lista española en la Milán-San Remo.
El perfil de la Classicissima.
Definitivamente, el abanico es grande. Cualquiera de los mencionados tiene posibilidades de llevarse la ‘Classicissima’. Será después de casi siete horas encima de la bicicleta. Prueba para gente que combine, a la perfección, un gran fondo, buena velocidad punta, inteligencia… y suerte de que no le ocurra nada en todo ese tiempo, claro.
