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Lo que no te han contado de la guerra de Caja Rural y Unibet por la plaza en el Tour

El Tour de Francia seleccionó a Caja Rural-Seguros RGA y descartó a Unibet Rose como el último de sus invitados para la edición de 2026. La noticia ha conmocionado a todo el mundillo del ciclismo. Pero, ¿te lo están contando todo? Vamos con el análisis de la letra pequeña de una decisión que no toma Twitter. Es una decisión del Tour de Francia. Nada más. Nada menos.

Invitaciones previas. Si un observador imparcial analiza las invitaciones previas concedidas por ASO a otras carreras que ellos organizan, verá que Caja Rural está disputando muchas de las pruebas del paquete de ASO, como son AlUla Tour, Muscat, Omán, Flecha Valona, Lieja-Bastoña-Lieja, Tour Auvergne-Rhône-Alpes (Dauphiné)… frente a un Unibet Rose que apenas ha sido seleccionado para citas como Roubaix o Flecha. Por tanto, la preferencia por Caja Rural estaba más que clara desde el principio y eso habla bien de la conexión del equipo español con el organizador francés y de la tensa relación de Unibet con el organizador del Tour de Francia… y de otras muchas pruebas.

Estructura endeble: vehículos viejos, falta de cabras… Unibet Rose tiene una estructura endeble en muchos sentidos. Hay detalles que para el gran público pueden no ser importantes, pero sí lo son para un organizador de carreras. Por ejemplo, la flota de vehículos de los neerlandeses, quienes compitieron con una pequeña caravana y un pequeño camión en el tríptico valenciano de la semana pasada, o la falta de bicicleta de contrarreloj de la marca Rose, que les obliga a firmar con Ridley, son detalles valorados negativamente. Los franceses exigen que los proyectos estén plenamente consolidados desde todos los puntos de vista.

Presión en los medios. Otro punto que no juega a favor de Unibet Rose es la presión en los medios de comunicación. Desde el principio, los gestores de Unibet han apostado mucho por correr el Tour de Francia de 2026 y han especulado con esa posibilidad, algo que en París no está bien visto, puesto que supone la autoinvitación pública a disfrutar de la casa de un tercero. Para el organizador del Tour (y también de la Vuelta), la mejor manera de pedir la invitación es la del silencio y la discreción. Eso es marca de la casa en ASO y en Unibet no lo han entendido. Caja Rural, por ejemplo, jamás ha especulado con la opción de correr el Tour y eso precisamente es un punto a su favor.

Resultados deportivos. ASO sabe que ni Caja Rural ni Unibet serán protagonistas en el Tour de 2026, pero también necesita buscar argumentos objetivos en su toma de decisiones. En ese sentido, no hay que olvidar que el Tour arranca desde Barcelona y, además y mucho más importante, lo cierto es que Caja Rural sumó más puntos UCI que Unibet en 2025. La diferencia entre las dos estructuras fue notable: más de un 20 por ciento.

Historia frente a innovación. Otro punto que no se acaba de entender muy bien en Twitter es que ASO siempre ha preferido la historia a la innovación. La organización francesa es una empresa conservadora, tal y como lo son todas las grandes estructuras centenarias. Para ellos, el peso de la tradición es importante y Caja Rural ya era patrocinador de un equipo profesional en los años 80 y lleva más de 15 años con este segundo proyecto. En cambio, Unibet es un proyecto muy joven, patrocinado por una casa de apuestas y que quiere motivar a toda una nueva generación de aficionados. Pero esos no son valores seguros para ASO. No hay que olvidar que también Uno X, Tudor o Q36.5 se quedaron a las puertas del Tour antes de conseguir la invitación… por lo que el NO de 2026 a Unibet por supuesto que no es definitivo. Es simplemente un toque de atención y un mensaje claro: deben mejorar los puntos débiles, ser prudentes en sus declaraciones y mostrar que su proyecto es estable en el largo plazo.

 

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