El manager de Quick Step ha escrito su tradicional columna en Het Nieuwsblad con un único tema en su mente: la participación del francés Julian Alaphilippe en el Tour de Francia y la posibilidad de que fuera sustituido por Remco Evenepoel.
«La gran pregunta es si Julian Alaphilippe estará en la salida cuando el Tour de Francia comience en Dinamarca. Haremos todo lo posible, pero será una carrera contrarreloj. Si, en el caso más favorable, vuelve a subirse a la bicicleta a mediados de mayo, todavía tiene seis semanas. El Tour comienza el viernes 1 de julio, una semana antes de lo habitual. Eso, por supuesto, no es una ventaja», ha reflexionado Patrick Lefevere.
Sobre el motivo de la caída en la Lieja, Lefevere comenta: «Ilan Van Wilder lo llamó comportamiento de gallo [no querer frenar] y tiene razón. El balance para nosotros es malo: Ilan tiene una mandíbula rota y se pierde el Giro. Julian tiene que recuperarse de un pulmón colapsado, un omóplato roto y dos costillas rotas, que también se han desplazado. No podrá moverse durante tres semanas, lo que supone una agonía para él. En principio, se recuperará con su familia en Ronse. No se le permite volar en su estado».
Lefevere ha añadido: «Un Tour con o sin Alaphilippe supone una gran diferencia, comercial y deportiva. Lo que no vamos a hacer es utilizar a Remco Evenepoel como sustituto. Como él mismo indicó, nos ceñiremos a su calendario. No en el Tour, sino en la Vuelta».
Lefevere ha explicado sobre la contradicción de ganar la Lieja y tener dos corredores en el hospital: «Piensas en los dos corredores que fueron trasladados al hospital de Herentals, gravemente heridos. Eso es especialmente difícil: los padres y la novia de Ilan Van Wilder estaban en el hotel, muy conmocionados, por supuesto. Me ven de pie con el champán y el brindis en la mano. Muy incómodo. Son momentos que siempre me hacen recordar el nacimiento de mi primer hijo, el día más intenso de mi vida. A las cuatro en una clínica murió mi padre, a las ocho en la otra nació mi hijo. No sabes qué sentir. Ese día me marcó para el resto de mi vida. Esas situaciones ayudan a mantener la perspectiva. Saber qué es realmente importante y qué no. Y así no entrar nunca en pánico, ni siquiera en una primavera difícil».
