La Unión Ciclista Internacional lanzó una revolucionaria propuesta que suponía un golpe muy duro a los intereses comerciales de SRAM. El fabricante de componentes acudió a la justicia belga para defenderse de esta nueva normativa. Y los jueces están dando la razón a SRAM y quitándosela a la UCI. Vamos con los detalles.
La Unión Ciclista Internacional quiso imponer restricciones en el desarrollo que pueden utilizar los ciclistas profesionales, pero los tribunales de justicia de Bélgica y más concretamente el Tribunal de Comercio de Bruselas ha dado la razón a SRAM, según avanza Cyclingnews.
La UCI quería imponer un nuevo Protocolo de Relación de Transmisión Máxima, con una normativa que fijaba como máximo desarrollo empleable un equivalente a 54×11. ¿Cuál es el problema? Pues SRAM utiliza un 10 como desarrollo máximo en su piñonera, lo que venía a dejarle fuera del mercado en la elite mundial, lo que tiene su repercusión entre los aficionados.
Los tribunales belgas admiten la importancia de que la UCI diseñe las normas y vele por la seguridad global del ciclismo, pero también que no impongan una normativa que facilite el monopolio de una marca. Y fijaba como reto para la UCI un hecho básico: la nueva normativa debe cumplir condiciones esenciales de «proporcionalidad, objetividad, transparencia y no discriminación, habida cuenta de las consecuencias económicas de dichas normas».
