La Unión Ciclista Internacional ha anunciado una multa de 20.000 francos suizos contra Patrick Lefevere. Así lo ha decidido la Comisión de Ética de la UCI, un órgano que en teoría es independiente de la cúpula directiva de Aigle. Eso sí, la multa puede no ser pagada si Lefevere se retracta públicamente y pide disculpas. El origen del castigo está en sus comentarios despectivos hacia las mujeres, por lo que se supone que fueron sus dardos contra la actual pareja de Julian Alaphilippe.
Patrick Lefevere tiene tres opciones encima de la mesa: la primera es pagar 20.000 francos suizos. La segunda es hacer una declaración pública de arrepentimiento y solicitud de disculpas, así como no cometer ninguna infracción similar del Código Ético de la UCI en los próximos tres años. La tercera es acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo y pedir un nuevo juicio por este caso. Lo que es evidente es que en esa tercera vía acabará perdiendo dinero, ya que es muy caro el procedimiento.
A estas alturas nadie puede dudar de que las palabras de Patrick Lefevere fueron desafortunadas, pero no sólo contra las mujeres. También lo fue y muy especialmente contra Julian Alaphilippe, al que acusó de vivir demasiadas fiestas y demasiado alcohol. Lo curioso es que el propio manager ya había matizado sus comentarios: «Esa entrevista duró tres horas y mis palabras sobre Julian fueron tres minutos. Como siempre, mi neerlandés no siempre se entiende bien, pero quizá cometí un error al hablar de esto. Hablé de noviembre de 2022, y ahora estamos en 2024. Entiendo que no hay muchas noticias en este momento».
A partir de esta reflexión y de la lógica absoluta de que las palabras de Lefevere van muchas veces más allá de lo razonable y en este caso fueron censurables, hay otro punto en cuestión: ¿de verdad la Comisión de Etica de la UCI se va a convertir en un tribunal sancionador de declaraciones? ¿existirá una policía de la moral en el ciclismo? El caso de Lefevere puede sentar precisamente un precedente, lo que hará que más de uno piense qué decir y qué no decir -algo en todo caso positivo-, pero también puede provocar que muchos protagonistas opten por no hablar nunca o por repetir dos tópicos para salir de la entrevista, lo que sin duda alguna cercena la diversidad de opiniones e incluso el conocimiento que el aficionado quiere tener de las entrañas del deporte. Lo dicho, este tipo de multas tienen un factor positivo al censurar comentarios impertinentes, pero también tienen un aspecto muy negativo al censurar todo tipo de comentarios y provocar una autocensura global en el mundo del deporte.
