No quedan equipos italianos en el WorldTour, pero que su cantera sigue siendo rica lo deben demostrar corredores con oportunidades como los cuatro neoprofesionales del UAE Abu Dhabi, Filippe Ganna, Edward Ravasi, Simone Consonni y Oliviero Troia; rodadores, escaladores, clasicómanos y hombres de equipo.
El 2017 será la temporada en que el ciclismo italiano se quede sin equipos de primera línea, aunque el Bahrain-Merida y el propio UAE Abu Dhabi tienen obvias raíces y estructura italianas, al margen de sus conjuntos Pro Continentales, Androni, Bardiani, Nippo y Wilier. Sin embargo, esto no significa que la cantera transalpina se vaya a acabar, y como es de esperar heredando la estructura del histórico Lampre, el nuevo UAE Abu Dhabi dará salida a nada menos que cuatro neoprofesionales italianos, todos ellos venidos del potente equipo de dilettanti Team Colpack.
El más joven de ellos pero a la vez la joya de la corona es Filipo Ganna (1996), que con solamente 20 años, es el vigente campeón del mundo de persecución, un título que ningún italiano conseguía desde el histórico Francesco Moser. Como se puede imaginar, un perfil diferente al habitual de clasicómano italiano: un potente rodador de gran planta, 1,93 de altura, que tiene como referente a Fabian Cancellara.
Ganna, vencedor de la París-Roubaix sub23. Foto: Velo Club Roubaix
Dice que tiene unas características parecidas, y eso demuestra. El pasado año logró imponerse en la París-Roubaix sub23, destacándose en solitario de sus compañeros de fuga, y también apunta maneras en las cronos, sin llegar a dominarlas. En 2015, siendo stagiaire de Lampre, se llevó la Chrono Champenois, superando a Vegard Stake Laengen (3º en la crono del Giro y 5º en la de la Vuelta este pasado año). Sobre él hay muchas esperanzas pero, como él recuerda, “no olvidemos que soy un chaval de 20 años”.
Sin embargo, antes de confirmarse el pase de Ganna a profesionales, quien tenía asegurado el fichaje era Edward Ravasi (1994), en un movimiento previsible tras venir de ser segundo en el Tour del Porvenir. Ravasi, un escalador con experiencia en España, segundo en la Vuelta a Bidasoa 2016, venía de una temporada en que había podido foguearse bastante entre profesionales por sus participaciones con la selección italiana en el Tour de San Luis, la Settimana Coppi e Bartali y el Giro del Trentino.
Según su director en Colpack Giancluca Valoti, se trata de un corredor “serio y equilibrado, no es de los que les gusta hacer locuras”. Esta regularidad y resistencia le convierten en un hombre con proyección en las vueltas por etapas. Lo demuestran sus resultados en el último año, además del podio en el Porvenir: 5º tanto en la Carrera de la Paz como en el Tour del Valle de Aosta, donde ganó la etapa en el Cervinia, una hoja de resultados que le valió ser stagiaire y pasar a profesionales con aura de protegido.
De izquierda a derecha: Ganna, Ravasi, Consonni y Troia. Foto: Instagram teamcolpack
También llega con buenas credenciales Simone Consonni (1994), subcampeón del mundo sub23 en Richmond 2015, llegando escapado junto a Kévin Ledanois, y campeón nacional en 2016. Se trata de un corredor rápido y hábil en la carretera, hecho que demuestran tanto su victoria en La Côte Picarde en 2015 como su 5º puesto ante profesionales consagrados en el GP Bruno Beghelli de este pasado verano, corriendo con la selección nacional después de un año de mala suerte con las lesiones, y que también es un habitual junto a Ganna de las cuartetas de persecución que están relanzando el potencial de Italia en los velódromos.
Y, por último, les acompaña un Oliviero Troia (1994), de un perfil más rodador, con resultados menos espectaculares pero buenos puestos tanto en clásicas como en cronos que hacen ver en él un valioso corredor de equipo. Todos ellos cuentan con la complicada misión de mantener a flota las esperanzas de futuro de un ciclismo italiano que, a pesar de quedarse con menos referentes, quiere seguir demostrando su riqueza.
Consonni (izda.) y Troia (dcha.) Foto: Team Colpack
Ganna, Ravasi, Consonni y Troia se unen a otro jóvenes valores como Valerio Conti (1993), ganador de la etapa de Urdax en la última Vuelta a España, y Simone Petilli (1993), mientras que otros que dieron el salto con el Lampre, como Niccolo Bonifazio o Adriano Malori, decidieron cambiar de ciclo.
