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Exhibición de Carlos Verona para estrenar su palmarés profesional

Carlos Verona sonrió. ¡Por fin!, debió pensar. Después de mucho trabajo en favor de líderes y muchas escapadas en las que siempre le faltó un pelín de suerte y/o de fuerzas, llegó la primera victoria como profesional para el corredor de Movistar. Y lo hizo en la séptima etapa del Criterium del Dauphiné, un día grande para un corredor igualmente grande.

La séptima etapa del Dauphiné dejó muchas lecturas, por lo que esnecesario poner orden en el análisis de los hechos. La etapa era corta y dura, con puertos como Galibier y Croix de Fer. Los ciclistas se lo tomaron muy en serio: unos buscando la fuga y otros controlando el pelotón. Hacia la mitad de la etapa, se consolidaba en cabeza un quinteto con dos hombres de Movistar: Gregor Muhlberger y Carlos Verona. Pero también con Victor Lafay, Pierre Rolland o Kenny Elissonde.

A partir de ahí, los corredores de Movistar comenzaron una serie de ataques combinados que dejaron sin fuerzas a sus rivales y sin tranquilidad a un Elissonde más empeñado en que los rivales siguieran su táctica que en jugar sus bazas. Finalmente, Verona se marcharía en solitario. Pero no todo estaba hecho.

Detrás vimos la cruz para Movistar cuando Enric Mas se descolgaba bien pronto. Y Bahrain Victorious pasaba al ataque con Damiano Caruso. Sin embargo, en la subida final todo cambió. Bahrain desapareció y era Jumbo-Visma el que volvía a aplastar a sus rivales, con exhibición de Vingegaard en el trabajo de demolición y remate final de un poderoso Roglic. Destruyeron al resto de rivales y cerca estuvieron de cazar a un Verona al que le sobraron una docena de segundos para garantizar su triunfo.

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