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El Giro ofrece un menú para contrarrelojistas explosivos

El Giro de Italia ha arrancado con una etapa en línea con final explosivo y ahora llega el turno de algo similar, aunque con un gran matiz: hablamos de una contrarreloj individual… pero también con un final explosivo. Todo puede ocurrir en las calles de Budapest.

El Giro de Italia de 2022 ha cambiado el guion más tradicional. Si normalmente un prólogo sirve para abrir una vuelta de tres semanas, en esta ocasión la crono se ha dejado para el segundo día, tal vez buscando que las buenas audiencias de los fines de semana permitan a más aficionados contemplar todas las calles y los principales puntos turísticos de la capital de Hungría: Budapest. Y nada como una contrarreloj para convertir a los ciclistas en improvisados «bus turísticos» de alcance mundial.

En el plano deportivo, la parte con más picante es la última. Hablamos de una subida de 1.300 metros al 4,9% de pendiente media. Pero incluye una trampa puesto que hay rampas por encima del 10% y el perfecto asfaltado desaparece en muchos tramos de esa subida al castillo, por lo que será necesario apretar los dientes, echar mano de la potencia bruta y tirar de riñones para no dejarse muchos segundos.

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