El Giro de Italia de 2022 diseñó una semana final que se puede definir de muchas maneras pero para la que hay una palabra que lo resume a la perfección: ¡infernal! Dentro de la vorágine de días importantes que se suceden de martes a domingo, la corsa rosa tiene una única excepción: la 18ª etapa, entre Borgo Valsugana y Treviso.
La etapa del jueves es un paréntesis en la mitad de la semana decisiva. Después de dos días de alta montaña y antes de otros dos días de alta montaña -sin olvidar la cronometrada final-, el Giro ofrece un poquito de tregua a todos los corredores con una etapa entre Borgo Valsugana y Treviso.
En total son 156 kiómetros y sólo 1.150 metros de desnivel acumulado. Sobre el papel, parece un día perfecto para que los equipos de los velocistas -los pocos que quedan- puedan controlar el gran grupo y propiciar un sprint masivo. El recorrido les favorece. Es muy, pero que muy llano. El gran problema es la energía de esos equipos de sprinters, que suele ir escasa. Y, sobre todo, la clave será el número de corredores que se metan en fuga. Si hablamos de una escapada de dos, tres, cuatro o cinco ciclistas… será muy fácil de controlar. Si los fugados son más de 10, será muy difícil que veamos un sprint. Así que volveremos a tener emoción, aunque no protagonizada por los favoritos a ganar el Giro. Esos todavía tienen por delante tres días muy duros y hoy necesitan tomarse un respiro.
