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El error de Jerome Pineau y B&B con la región de Bretaña

Foto: Tour Rwanda

La prensa francesa sigue ofreciendo nuevos detalles del colapso económico sufrido por el equipo B&B Hotels-KTM, formación gestionada de forma más que curiosa por el ex ciclista profesional Jérôme Pineau, quien encontró en Didier Quillot a su aliado ideal para crear un proyecto lleno de humo y ausente de conexiones con la realidad.

En las páginas del periódico francés L’Equipe se analiza con detalle todo lo sucedido en el seno del equipo B&B Hotels-KTM. Lo más curioso es lo sucedido con la región de Bretaña. Es un claro ejemplo del descontrol vivido en el equipo ProTeam del pelotón galo.

En un principio, los gestores contaban con haber cerrado un patrocinio de 10 millones de euros con el Ayuntamiento de París. Pero la realidad es que ese acuerdo no era ni política ni legalmente posible. La cifra real del acuerdo fue de cero euros. ¿Y a cambio? Pues a cambio Jérôme Pineau consiguió enfadar a los políticos de la región de Bretaña, quienes le habían respaldado desde el inicio del proyecto con una pequeña aportación económica, pero también con un préstamo de casi un millón de euros que servía para cubrir el aval bancario exigido por la UCI.

El vicepresidente de la región de Bretaña, Pierre Pouliquen, explica en L’Equipe que jamás recibió ninguna notificación sobre el traslado del equipo a París a pesar de las constantes noticias aparecidas en la prensa: «Era importante asociar la región de Bretaña con este equipo. Por eso aceptamos prestar esa suma (900.000 euros), que servía de garantía obligatoria para la UCI. Incluso cuando, en mayo, me dirigí a Pineau para recordarle la historia del préstamo de 900.000 euros, no me dijo nada».

La realidad es que Jerome Pineau seguía negociando con grandes marcas. Y sus peticiones no eran modestas: 15 millones por temporada y contratos por cinco temporadas. Y para ello quería unir su marca a referencias de lujo como la ciudad de París o a estrellas del ciclismo como Mark Cavendish. El problema es que no había nada firmado y los colaboradores tradicionales, como la región de Bretaña, que incluso habían prestado casi un millón de euros, eran ignorados totalmente.

 

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