El COVID-19 y, sobre todo, los resfriados están diezmando el pelotón mundial, especialmente en la París-Niza y en la Tirreno-Adriático. La lista de ciclistas afectados es muy amplia y está preocupando de forma muy profunda a los doctores de los diferentes equipos WorldTeam, puesto que es algo muy novedoso.
Las bajas por COVID-19 llegaron antes del inicio de las competiciones. Son muchos los corredores que en diciembre, enero y febrero han pasado por la variante omicron y ahora mismo están en pleno proceso de recuperación de las mejores sensaciones físicas. Sin embargo, las bajas por infecciones respiratorias se han disparado durante la disputa de la París-Niza y la Tirreno-Adriático. El mejor ejemplo para ilustrar este pequeña crisis sanitaria es lo ocurrida antes de la quinta etapa de la París-Niza: casi 20 corredores no tomaron la salida por gripe, sinusitis, bronquitis, resfriados…
Entre los afectados destaca la situación de Israel-Premier Tech: Rudy Barbier y Mads Wurtz Schmidt solo duraron una etapa, Guillaume Boivin se marchó tras la tercera y, posteriormente, han caído Carl Fredrik Hagen, James Piccoli y Tom Van Asbroeck. Todos han dado negativo en los test de COVID-19 pero están aislados e intentando recuperarse.
Foto: LaPresse
El EF Education-EasyPost es otro de los equipos que perdió a tres corredores el jueves por la mañana, con Neilson Powless, Stefan Bissegger y Jens Keukeleire, todos ellos fuera de combate. El equipo comunicó que Powless tiene bronquitis, pero no se dio ninguna razón para los otros dos, aunque el sitio web de la París-Niza indicó que Bissegger estaba «enfermo».
Grandes nombres como Max Schachmann o Ben O’Connor son otros de los que han tenido que poner el pie a tierra en una París-Niza que va camino de acumular más de 30 abandonos, algo que casi nunca se había visto en una competición profesional y más en una carrera que, en esta edición, tampoco ha destacado por obligar a los corredores a superar jornadas con nieve o dificultades meteorológicas dramáticas.
