Hace muchos años se argumentaba que el ciclismo se corría con dos velocidades diferentes y se argumentaba que el factor determinante era la medicina (término eufemístico para referirse al dopaje). Ahora se vuelve a hablar de un ciclismo de dos velocidades, pero la diferencia es que el factor determinante es diferente: el dinero. Los propios ciclistas así lo admiten.
Los equipos ProTeam cada vez tienen más difícil ganar carreras donde haya equipos WorldTeam. Y no nos referimos a ganar una etapa o la general final de la Vuelta a Asturias. La realidad es que cada vez que se compite al máximo nivel en carreras como el Tour de Francia, la Vuelta a España o el Giro de Italia se constata que las diferencias entre los de arriba y los de abajo son muy grandes. Pero es que incluso esa misma diferencia empieza a verse cada vez más entre los propios equipos WorldTeam.
Astaná es el equipo con más dificultades económicas y los resultados así lo certifican. Apenas han sumado 1.217 puntos, es decir, menos que el resto de WorldTour e incluso que algunos ProTeam. En el otro lado, Jumbo-Visma y UAE Team Emirates están rozando los 10.000 puntos UCI. La diferencia de estos dos bloques respecto del resto es abismal.
El equipo Jumbo-Visma, por ejemplo, está reservando y bloqueando constantemente las habitaciones en El Teide durante prácticamente todo el año. No hay que olvidar que el hotel es pequeño y no tiene espacio para todos los interesados, pero curiosamente son los neerlandeses los que siempre logran tener la reserva adecuada en el momento oportuno, lo que certifica más recursos económicos y administrativos que sus rivales.
Y no el único ejemplo. Jay Vine ha explicado en Cyclingnews entre los equipos grandes y los pequeños: «Hay una gran diferencia. Para mí, que venía de Australia y no tenía ni idea de los presupuestos de los equipos, me quedé un poco sorprendido. Salí de Australia pensando que todo el mundo tenía acceso al mismo equipo, a las mismas pruebas, a la misma configuración, a los mismos dietistas, a los mismos entrenamientos, a los mismos psicólogos, a todo… Pero no, hay una enorme diferencia de nivel entre los mejores equipos, que invierten dinero en esas cosas, o los mejores ciclistas, que tienen los sueldos para poder hacer sus propias cosas, en comparación con la parte inferior del pelotón. El nivel de preparación determina los resultados. Y a estas alturas, incluso una diferencia del 1% en una gran vuelta puede ser de cinco o seis minutos. Así que si hablamos de unos pocos centésimos, definitivamente suman».
Y Vine pone un ejemplo muy contundente: «En los campeonatos nacionales de crono, si hubiera tenido que correr en la posición que tenía con Alpecin en la Vuelta del año pasado, habría sido décimo. Habría perdido tres minutos sólo por mi posición. La diferencia entre los dos equipos es notable. Los de UAE han probado todas las combinaciones de anchura y presión de neumáticos en el túnel, y han cambiado los patrocinadores de los neumáticos basándose exclusivamente en el rendimiento. Pero incluso si nos fijamos sólo en la posición, antes de este año no había estado en un túnel de viento. Mis manos estaban bajas y había un enorme espacio entre la barbilla y el pecho».
