El manager de Visma-Lease a Bike, Richard Plugge, es una de las voces más autorizadas dentro del ciclismo y un hombre siempre preocupado por la seguridad en las competiciones. Por eso mismo, el fallecimiento de Tarling durante la Vuelta a Portugal ha provocado una reacción por su parte y una crítica acompañada de una propuesta. Vamos con los detalles.
Richard Plugge ha comenzado su discurso en Wielerflits quejándose de la falta de reacción del colectivo ciclista tras la muerte de un corredor: «Simplemente seguimos adelante. Me decepciona enormemente que todo el mundo diga que es terrible, pero luego inmediatamente le siga un “pero”. Yo diría: tenemos que ignorar todo lo que viene después del “pero”. Esto, sencillamente, no puede pasar. Esa es la actitud que debemos adoptar como comunidad ciclista».
Y Plugge añade un ejemplo claro: «Este chico se encuentra con un coche en una bajada. ¿Te imaginas que esto ocurriera durante una carrera de Fórmula 1 en Zandvoort? ¿Que de repente un coche circulara por la pista en sentido contrario? Por supuesto, todo el mundo dice que eso no ocurre en Zandvoort. Pero esto sí que ocurre en una carrera ciclista. Ni el presidente de la UCI, David Lappartient, ni nadie más de las organizaciones se levanta y dice: “Sí, pero un momento, ¿no deberíamos reunirnos ahora mismo y pensar en cómo vamos a evitar que esto vuelva a suceder en el futuro?».
A partir de ahí, Plugge empieza con la segunda parte de su discurso, en la que no se limita a criticar sino que propone alternativas: «Quizá nosotros, como equipos, tengamos que volver a asumir la responsabilidad de la seguridad en las carreras. No lo sé, pero la falta de indignación ante lo que ha vuelto a ocurrir me resulta muy decepcionante. Ya se lo hemos indicado a las autoridades, a los organizadores y a los equipos: si ya no es viable recorrer en bicicleta los 200 kilómetros que separan el punto A del B por la vía pública, entonces tendremos que dar vueltas de 15, 20 o 25 kilómetros«.
En ese sentido, Richard Plugge considera que es mucho más sencillo y seguro cortar un circuito de 20 kilómetros y tenerlo bajo estricto control al sistema que se usa en todas las carreras que no son Giro, Tour y Vuelta y que consiste en ir cortando y abriendo las carreteras durante 200 kilómetros a medida que los ciclistas se acercan y se alejan: «Se trata simplemente de nuestros corredores. Deben tener la certeza de que pueden competir en un recorrido seguro«.
