Chris Froome (1985, Team Sky) se encuentra ante un gran reto al afrontar el Tour de Francia de 2017 pues si ganara se convertiría en su cuarta victoria, lo que le pondría a las puertas de la historia, a una victoria de Indurain, Merckx, Hinault y Anquetil. El británico se muestra tranquilo tras su primer año sin victorias antes de julio desde 2012, a pesar de admitir que el recorrido de la Grande Boucle no se le adapta “tan bien”.
Sexto en el Herald Sun Tour, 30º en la Volta a Catalunya (2º en la etapa reina para luego perder 30 minutos en la etapa de Reus), 18º en el Tour de Romandía y 4º en el Dauphiné es la irregular temporada de Froome antes del Tour, donde defenderá sus títulos de 2013, 2015 y 2016.
“Mi preparación ha ido bien. He hecho una aproximación lenta, pero formaba parte del plan. Tengo un verano exigente por delante, con el Tour de Francia como máximo objetivo, obviamente, pero también con la Vuelta a España después, así que hay mucha competición por delante todavía. Algo que realmente me ayudó la pasada temporada, con el Tour, los Juegos Olímpicos y la Vuelta, fue empezar la temporada más suave”, explica el británico.
A sus 32 años y con un hijo de año y medio, su ritmo de vida también ha cambiado. “No he hecho tantos días de competición como en temporadas anteriores, y esto espero que signifique que estaré más fresco de cara al periodo que ahora afronto, donde correré mucho. Sinceramente, he estado disfrutando la competición, pero también pasando tiempo con mi familia. Ha estado muy bien poder desconectar de vez en cuando y pasar tiempo en casa, que creo que es algo que me ha sido muy saludable para mí”.
Con solamente tres llegadas en altura (Planche des Belles Filles, Peyragudes e Izoard) y 36,5 kilómetros de crono, Froome no cree que sea el mejor recorrido para él. “Creo que el recorrido de este año no se me adapta tan bien como en pasados Tours de Francia. Lo digo por la falta de llegadas en alto y por la falta de kilómetros de contrarreloj. Dicho esto, creo que esto hará la carrera más ajustada y más emocionante para los espectadores”.
A pesar de ello, el líder del Team Sky es consciente de haber adquirido más recursos con el paso de los años. “Al final, el objetivo es ganar, y no necesariamente cómo lo haces. Pero si te paras a mirar al Tour del año pasado y los riesgos que tomé y dónde aposté: lanzándome en descensos, marchando en en un abanico con Peter Sagan en una etapa llana… estas cosas hacen la carrera más emocionante, incluso para mí. Es divertido y mantiene viva la carrera. Sin embargo, cada Tour es diferente y no puedo confiar en lo que hice el año pasado. Siempre debo tratar de mejorar y buscar cómo ser más competitivo en todos los ámbitos. Haré todo lo posible para asegurarme que estoy en mi mejor condición y pueda sacar ventaja de cualquier situación en carrera”, avisa.
“Esto año, creo que las verdaderas etapas clave serán la llegada en alto en el Izoard, que es la más alta de este año con más de 2000 metros, un verdadero gran puerto. Y la novena etapa, con la subida final al Mont du Chat y el descenso hacia Chámbery, creo que también será clave. No creo que este Tour se pueda ganar ni perder en una sola etapa, sino en la combinación de las tres semanas”, ha resumido Froome, que también ve ante si un gran abanico de rivales, si bien quiere destacar uno por encima del resto: su ex compañero Richie Porte (BMC).
“Es difícil citar un solo rival. Richie Porte es uno de ellos, Nairo Quintana, Romain Bardet, que fue segundo el año pasado, y nunca se puede descartar a Alberto Contador. Ciertamente, tendré que trabajármelo, porque creo que hay quizás una docena de corredores con opciones de vencer en el Tour este año. Sin embargo, creo que Richie es mi mayor rival. Llevo tiempo diciendo que tiene el potencial para ganar el Tour de Francia, y es cuestión de tiempo hasta que todo se le alinee para que lo consiga”, advierte.
“Luego -continúa-, hay muchos otros que estarán allí luchando por la general. Creo que este recorrido se adapta mucho a un corredor como Bardet, que ya el año pasado demostró que se le debe tomar en serio. Realmente, es uno de los corredores a controlar. Y también sé que Quintana siempre va a mejor en su segunda gran vuelta seguida, así que espero que llegue muy fuerte al Tour”, explica.
Froome se encuentra con una cita ante la historia. Ahora cuenta con tantas victorias como los históricos LeMond, Bobet y Thys. Pero, si volviera a vencer, se colocaría a un solo triunfo de los cinco Indurain, Merckx, Hinault y Anquetil.
“Sería sencillamente increíble ganar un cuarto Tour. Mucha gente dice que es un número más, pero cada Tour significa para mí una historia distinta. Cada Tour es único. Un cuarto es un gran objetivo, y eso me ha dado mucha motivación. Quiero tratar de estar en el sitio de la historia de los corredores con múltiples Tours. Ellos son parte de la historia de la carrera, y mi objetivo es estar a su altura”, advierte.
“El Tour es una carrera especial. Son tres semanas de carreras debajo de las circunstancias de carrera más extremas, porque todo se intensifica. Tienes que ser capaz de convivir con la presión y estar esperando lo inesperado, como el año pasado en el Ventoux. Eso es el Tour de Francia, y lo que convierte esta carrera en lo que es. Siempre sabes que habrá cosas durante esas tres semanas que van en tu contra, cosas que no puedes controlar. Y ser capaz de sobreponerse a ellas es una parte importante del reto. El Tour me ha dado recuerdos que llevaré conmigo el resto de mi vida y estoy impaciente para empezar ya”, zanja el mayor dominador reciente de la carrera.
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De izda. a dcha: Nieve, Rowe, Kwiatkowski, Knees, Thomas, Brailsford, Froome, Henao, Landa, Kiryienka.
