Adrie van der Poel no solo es el padre de Mathieu van der Poel. También fue ciclista, subió al podio (3º) en la París-Roubaix de 1985 y es una persona de un conocimiento fuera de toda duda a la hora de analizar las clásicas e incluso la temporada entera del jefe de filas del equipo Alpecin-Fenix. En WielerFlits ha dado su interesante y valiosa opinión.
«La carrera se convirtió en una lucha cuerpo a cuerpo, porque los equipos no tenían los ciclistas necesarios para poner las cosas en orden. Mathieu ha hecho esfuerzos al principio que no creo que fueran necesarios. Por otro lado, también dudo de que con una forma diferente de competir hubiera conseguido un mejor resultado. Colbrelli hizo un buen trabajo de coordinación con Mathieu, a quien dejó hacer el trabajo», explica Adrie.
En el análisis global, remata: «Con este tercer puesto, puede terminar el año muy bien. Me alegro de que haya podido disputar los Campeonatos del Mundo en ruta y la París-Roubaix. También hubo mucha progresión si se compara la semana pasada con la actual. En la previa dije que normalmente estaría un poco mejor en Roubaix. Pero esto fue mucho mejor. Así que creo que debería estar satisfecho, sobre todo, si ve lo que ha sucedido en los últimos meses y cómo se ha desarrollado la carrera. Y que sea un tópico, pero me alegro especialmente de que no se haya caído. Tal vez sea más feliz por eso».
Foto: Paris-Roubaix
Pensando en el futuro, Adrie señala el dos por ciento que le faltó a su hijo para ganar: «En la escapada final, los tres lo pasaron mal. En un sprint como ese, después de una carrera como esa, es una cuestión de quién puede mantenerse al frente más tiempo. Y Mathieu tuvo que sentarse un poco antes que los rivales. Las piernas estaban vacías. Eso tiene que ver con el uno por ciento que le falta en la preparación, pero también con el uno por ciento que podría haber ganado al terminar el Tour de Francia y el sufrimiento en los puertos. Si se mejora ese dos por ciento, ya es una cantidad enorme a este nivel. En ese caso, el resto podría no haber salido en la foto».
Los resultados finales serán una fuente de confianza para Mathie van der Poel. Su padre lo tiene claro: «El año que viene será más fuerte, estoy convencido de ello. Mathieu debe aprender a darse cuenta de que lo que ha hecho en el último mes, es realmente excepcional. Dentro de unos días lo entenderá, pero ahora está sobre todo muy decepcionado por no haber ganado. ¡Pero eso también es bueno! Mathieu se lo pone difícil a muchos rivales, pero no se saca a otros campeones de la rueda así como así. Si eres realmente súper, te enfrentas a grandes rivales. Ese tipo de exhibición desde lejos no podía funcionar el domingo. Mathieu estaba demasiado corto en su preparación para eso. Pero si consigue pasar un buen invierno, la próxima primavera veremos al mejor Mathieu de todos los tiempos».
